martes, 17 de octubre de 2017

La lluvia amarilla - Julio Llamazares

Imagen: Casa del Libro
Edición: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Seix Barral, 1988
Descripción física: 165 p.; 23 cm.
ASIN: 978-84-322-2022-7
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N LLA llu
Precio: 5,65 euros en Casa del Libro







EL ÚLTIMO DE AINIELLE

Este libro tiene ya unos cuantos añitos, y se lo regalamos a mi padre por su cumpleaños hace bastante. Yo no sabía exactamente de qué iba, pero por un lado mi padre me lo recomendó porque le había gustado muchísimo, y por otro vi que lo mencionaban en un blog sobre pueblos deshabitados que llevo siguiendo ya algún tiempo... Así que me animé a leerlo aunque, para variar, ha pasado mucho tiempo desde que decidí hacerlo hasta que pude ponerme a ello. Su sinopsis, extraída de la web de Casa del Libro, nos cuenta lo siguiente:

Andrés, el último habitante de Ainielle, pueblo abandonado del Pirineo aragonés, recuerda cómo poco a poco todos sus vecinos y amigos han muerto o se han marchado a la ciudad. Refugiado entre las ruinas, su anciana mente, extraviada por la larga soledad sufrida, imagina las sensaciones de quien pronto lo encontrará a él bajo el húmedo musgo que ha invadido las piedras, su historia y su recuerdo.
El tema de la despoblación me ha resultado siempre muy familiar porque recuerdo cuando era pequeña y mi padre me contaba historias de pueblos (en su caso de la provincia de León, de donde él es oriundo) que se acababan quedando abandonados, algunos porque poco a poco sus habitantes se iban marchando a buscar trabajo a ciudades más grandes, y otros porque tenían que desalojarlos para por ejemplo construir un embalse, como pasó en Riaño. A mí siempre me daba mucha pena pensar en toda la gente que un día dejó el lugar en el que había nacido, en algunos casos después de varias generaciones familiares viviendo allí. Y además de conocer estas historias por mi padre, después descubrí el blog que os digo; pueblos deshabitados se llama, y desde la primera vez que oí hablar de él lo llevo siguiendo porque cuenta con detalle este tipo de historias que se han sucedido durante años y años por todo el territorio español.

La lluvia amarilla es una novela que cuenta una historia real, en este caso la de Anielle (un pueblo del Pirineo aragonés), pero que podría ser la de cualquiera de los muchos pueblos que un día llegaron a quedar desiertos. Su autor además sabe perfectamente de lo que habla, porque él mismo nació en Vegamián, un pueblo de la provincia de León que se situaba a las orillas del río Porma y que desapareció bajo las aguas de un embalse a finales de los años 60. Y al leer esta historia conoceremos a su protagonista, Andrés, que poco a poco nos irá contando, en forma de monólogo, cómo Anielle se ha ido quedando vacío, cómo las casas se han ido derrumbando, cómo las calles se han ido cubriendo de maleza, hasta que llega un momento en el que él es el único habitante vivo del pueblo y, a falta de alguien más, deberá esperar el día en el que alguien pase por allí por casualidad y pueda enterrarlo, porque él ha enterrado a todos los demás y ya no quedará nadie para hacer lo mismo con él. Las descripciones, tanto de los paisajes como de la degradación de Anielle e incluso de los pensamientos de Andrés, consiguen crear una atmósfera totalmente opresiva y sobre todo muy muy deprimente. Hay muchos pasajes en los que me quedaba con un nudo en la garganta y a veces incluso con la vista nublada porque notaba que estaba a punto de echarme a llorar.

No había leído nunca nada de Julio Llamazares, pero la verdad es que no he podido tener un estreno mejor. A pesar de que el tema del que trata esta historia tiene un poso enorme de tristeza, la novela está tan bien escrita que he disfrutado mucho de la lectura. Y además con ella me ha pasado algo que me encanta y que hacía tiempo que no me pasaba: incluso días después de haber terminado de leerla, le sigo dando vueltas a todas las sensaciones que me ha provocado.