jueves, 20 de septiembre de 2018

La mirada de la ausencia - Ana Iturgaiz

El 21 de febrero de 1874 el ejército carlista cerca Bilbao. En la ciudad asediada están Javier Garay, un fotógrafo de postales eróticas, e Inés Otaola, una planchadora sin trabajo a la que el hambre obliga a ejercer de modelo para Javier.

Javier aspira a ejercer de reportero de guerra para los periódicos más importantes del país; la ocasión le llega cuando el gobierno liberal le propone infiltrase tras las líneas enemigas. Lo que no imagina es que Inés lo arrastrará al campo de batalla con él.

Inés, expulsada hace cinco años del caserío familiar, nunca imaginó que regresaría a su hogar. Tampoco sospechó que el fotógrafo sería su oportunidad para huir de la ciudad destruida. En medio de la destrucción, ambos se convierten en el refugio del otro.


Edición: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Roca Libros, 2018
Descripción física: 384 p.; 24 cm.
ISBN: 978-84-17-30500-0
CDU: 821.111-31"20"
Signatura: N ITU mir
Precio: 18,90 euros en Casa del Libro.


Aún no me había estrenado con Ana Iturgaiz, pero gracias a la iniciativa #SoyYincaner@, de Kayena y Carmina, y también a la editorial Roca Libros, que me ha facilitado un ejemplar para reseñar, he tenido ocasión de leer, unos días antes de que se publicara, esta novela que traigo hoy.

Como vemos, la historia se sitúa a finales del siglo XIX, con el enfrentamiento entre liberales y carlistas y el consiguiente sitio de Bilbao, en el marco de la Tercera Guerra Carlista. Por un lado conoceremos a Javier, un fotógrafo que trabaja en el estudio de su futuro suegro, con cuya hija va a casarse, y que aparentemente es feliz retratando a familias también felices, y tiene la vida resuelta; sin embargo nadie sabe de su "otra vida", esa en la que, a escondidas en su apartamento, se dedica a fotografiar a chicas en posturas sugerentes. Será vendiendo esas fotografías como realmente hace dinero. Sin embargo él aspira a algo más; no está dispuesto a pasarse la existencia fotografiando a padres de familia con su prole, ni tampoco a arriesgarse a que su familia política sepa a qué se dedica cuando no está trabajando en el negocio familiar. Su sueño es convertirse en reportero gráfico y mostrar a todo el país imágenes reales de la guerra.

Por su parte, Inés trabaja como planchadora en casa de una familia adinerada; pero por un suceso de lo más absurdo pierde su trabajo. Se encuentra desesperada, y es que ella es ahora la encargada de sacar adelante a su familia: vive en Bilbao con su abuela, que a sus años cada día está un poco más alejada de la realidad en la que vive e incluso a veces piensa que Inés es en realidad su madre; con su hermano Ignacio, un adolescente que está dispuesto a alistarse en el ejército para luchar por sus ideales; y con el señor Francisco, un vecino de toda la vida a quien Inés quiere como si en realidad fuera un abuelo para ella. Lo que Inés nunca sospechará es que, el mismo día en el que pierde su trabajo, su vida se cruzará con la de Javier; aparentemente son dos personas de mundos diferentes que no tienen nada que ver, pero ese día cambiará todo, cuando Inés descubra el "otro" trabajo de Javier y le propondrá posar para él a cambio de dinero que llevar a casa.

Estamos ante una novela principalmente histórica, pero es también mucho más. Por supuesto es la historia de una guerra, absurda como todas las guerras, que enfrentará a gente que en otras circunstancias quizá no se habría enfrentado. Pero es también, y sobre todo, la historia de Inés y Javier, dos personas completamente diferentes que al cruzarse nos mostrarán las dos caras de una misma realidad. A través de ellos conoceremos detalles sobre los dos bandos en esa guerra que tiene lugar en Bilbao; las motivaciones políticas e ideológicas de cada uno de los personajes; e incluso también llegaremos a conocer con todo detalle tanto la ciudad de Bilbao como sus alrededores. Y es que Ana Iturgaiz retrata con toda maestría los diferentes escenarios en los que tiene lugar la trama, desde los espacios urbanos de la capital hasta los pueblos pequeños de las cercanías, o incluso los propios campamentos en los que los altos mandos militares diseñan la estrategia que seguirán en el campo de batalla mientras los soldados aguardan órdenes. También será a través de Javier e Inés, de su entorno y de su relación con sus respectivas familias, como descubriremos distintos tipos de amor: amor de hermanos, amor de amigos, amor de amantes, amor a unos ideales, a una forma de vida, a la tierra que te vio nacer... Todo ello teñido en cierto modo de la tristeza que supone tener que vivir una guerra.

Algo que me suele gustar mucho cuando leo una novela, y que Ana consigue a la perfección, es sentirme identificada con los personajes; por supuesto está claro que es imposible identificarse con todos ellos, pero sí es cierto que la autora consigue que nos resulten creíbles, y eso para mí es muy importante. Por suerte nunca he vivido una guerra en primera persona así que no sé exactamente cómo es el ambiente que se vive, el temor de salir a la calle sin saber si volverás a casa, el miedo a estar en el sitio equivocado en el peor momento... Pero a través de la prosa de Ana, que por cierto me ha encantado, conseguiremos vivir esa atmósfera opresiva que viven los personajes a lo largo de toda la historia. Además de leerse muy bien, porque no se hace nada pesada y ya digo que la prosa es una maravilla, la autora es capaz de sumergirnos por completo en aquellos momentos de contienda que se vivieron en Bilbao durante esta guerra entre liberales y carlistas. Leí en la contraportada del libro que Ana estudió Historia, y la verdad es que se nota que la historia le gusta porque se ha debido de documentar increíblemente bien para describirlo todo con tanto detalle, desde las descripciones de los lugares o de los personajes hasta de mapas o técnicas fotográficas, algo que personalmente me resulta de lo más interesante.

A modo de resumen, sólo me queda decir que con La mirada de la ausencia he disfrutado muchísimo, y que de momento ha pasado a estar en mi lista de mejores lecturas de 2018. Una historia tan bonita, y sobre todo tan bien contada, creo que se quedará conmigo incluso cuando haya pasado mucho tiempo después de haberla leído. Y además fue precioso el momento en el que descubrí por qué lleva este título. Tanto si os gusta la novela histórica como si simplemente queréis encontraros con una historia de amor (y más), seguro que no os defraudará.