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martes, 28 de agosto de 2018

Prométeme que serás delfín - Amelia Noguera

Imagen: Casa del Libro
Una profesora de Primaria aparece asesinada en su aula, dentro de un armario, con la boca y las muñecas enrolladas en papel celo, igual que ella castigó a Sofía, una de sus alumnas. Algunas de sus amigas deciden investigar para encontrar al culpable y así evitar LA CATÁSTROFE. ¿Quién querría ver muerta a Adela? La lista de sospechosos es muy larga, pero muy pronto otro hecho terrible la reduce drásticamente.

A través de sus miradas inocentes pero con la aguda intuición infantil, el lector se adentrará en el mundo de Sofía, la niña hiperactiva que más odiaba a la profesora. También conocerá a su madre, una doctora desesperada que vive solo para su hija. Sin embargo, lo que descubrirá en este camino quizás habría preferido no haberlo sabido nunca.



Edición: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Suma de Letras, 2016
Descripción física: 288 p.; 23 cm.
CDU: 821.134.2-31"20"
Signatura: N NOG pro
Precio: 16,90 euros en Casa del Libro.

Hace ya algún tiempo contaba cómo por casualidad había conocido a Amelia Noguera a través de la iniciativa del libro viajero, por la que recibí su primera novela, Escrita en tu nombre, con la que me cautivó. Posteriormente le fui siguiendo la pista, y a esa lectura le siguieron La marca de la luna, La pintora de estrellas y por último El ángel caído. Prométeme que serás delfín llevaba ya unos cuantos meses esperando su turno, pero para variar mi lista de lecturas pendientes sigue siendo interminable, así que no ha sido hasta ahora cuando por fin he podido leerlo.

Esta vez nos encontramos a una Amelia totalmente distinta a lo que yo estaba acostumbrada; en esta ocasión la historia que nos narra es de lo más actual, ya que por un lado trata sobre los problemas de los recortes que afectan a las escuelas, y por otro de los niños con TDAH y cómo es el día a día tanto para ellos como para sus padres y sus compañeros de colegio y profesores. Y para contarnos mejor esta historia, la autora la narra en dos voces: la voz infantil de una de las niñas del colegio, que va contando todo lo que sucede desde que un día se encuentran a Adela, su profesora, muerta en el aula; y la voz adulta de una de las madres, concretamente la de Sofía, que es quien tiene TDAH y además es la que más a menudo sufre la ira de Adela. Con este panorama, Amelia aprovecha para hacer una crítica bastante dura a la situación en los colegios, a esos profesores desmotivados que les hacen la vida imposible a sus alumnos, a lo incomprendidos que son a veces los niños con TDAH... Situaciones totalmente reales.

Recuerdo que cuando se publicó la novela mi amiga Esther la leyó, porque fuimos unas cuantas las que le habíamos dado tanto la tabarra con que tenía que leer cualquier novela de Amelia, y se decantó por esta; supongo que al ser maestra, le llamó la atención el tema que trataba este libro. Y sin embargo me quedé un poco chafada porque a ella no le gustó demasiado, y es que eso de que recomiendes a un autor y resulte que no aciertas, es un poco frustrante. Yo tenía claro que por fuerza me iba a gustar esta historia, igual que me habían gustado todas las demás, pero después de esto me entraron algunas dudas. Aunque finalmente me decidí a leerla, por curiosidad.

La historia me resultó un poco ajena, más que nada porque hace siglos que fui al colegio, no tengo hijos en edad escolar, y salvo Esther y un par de amigos más, no conozco de cerca a demasiados profesionales de la enseñanza. Y para rematar, tampoco tengo a ningún conocido cercano con un hijo que sufra de TDAH, con lo cual todo me parecía demasiado lejano. En realidad no pasa nada por esto, porque la autora lo cuenta todo muy bien y leyendo esta historia acabaremos sabiendo lo que es el TDAH, cómo es convivir con un niño que lo sufre, y todo lo que acompaña a una cosa así. Y además es fácil seguir el hilo narrativo porque al mismo tiempo que conoceremos detalles sobre Sofía, también veremos cómo los niños se erigen en detectives y deciden resolver por su cuenta el asesinato de Adela, que es quizá la parte más entretenida de toda la historia. ¿Quién habrá sido? ¿Un alumno, un padre, un profesor? Nada está claro, porque Adela era tan insoportable que en realidad cualquiera habría podido tener ganas de acabar con ella en algún momento, incluso nosotros como lectores lo habríamos hecho sin dudarlo; pero hay que descubrir al culpable cuanto antes, para evitar LA CATÁSTROFE. ¿Lo conseguirán? Para averiguarlo tendremos que leer esta historia, y también para saber el motivo de que se titule así, porque a mí al principio me chirriaba un montón ese título pero resulta que también tiene su explicación.

Para resumir, si os interesan las historias que al mismo tiempo sean una crítica social, seguro que Prométeme que serás delfín os resultará interesante, igual que si estáis familiarizados con el mundo de la enseñanza o incluso si tenéis a un niño cercano con TDAH. Si sois maestros no sé si os terminará de gustar cómo la autora retrata a algunos, aunque como siempre en esta vida, se puede generalizar pero en todas partes hay gente buena y gente mala. En mi caso, me ha resultado interesante conocer más detalles sobre estos niños; sin embargo estoy tan acostumbrada a la prosa tan bonita de Amelia en el resto de sus novelas, que leyendo esta ha sido una sensación un poco rara. En más de un fragmento del libro me he sorprendido a mí misma pensando "esta no es Amelia, que me la han cambiado"...

martes, 5 de diciembre de 2017

Escrita en tu nombre - Amelia Noguera

Imagen: editorial Berenice
Edición: 1ª ed.
Publicación: Córdoba: Berenice, 2017
Descripción física: 352 p.; 24 cm.
CDU: 821.134.2-31"20"
Signatura: N NOG esc
Precio: 22,95 euros en Casa del Libro.







Aunque esta reseña la escribí allá por el 8 de abril de 2013, la rescato de nuevo ahora porque, por fin, Amelia ha conseguido publicar su primera novela con una editorial. Ha pasado mucho tiempo desde que me estrené con esta autora y han sido muchas cosas las que han ocurrido desde entonces; y ahora que ha llegado hasta aquí, sólo puedo decir que me alegro muchísimo de que por fin Escrita en tu nombre haya visto la luz de manos de un sello editorial. Aclaro que mi reseña es la misma que en aquel entonces; el único cambio es la portada de la novela, y por supuesto los datos de publicación.


TRES NOMBRES, UNA MUJER

Esta novela me llegó a través del libro viajero que organizó Kayena en su blog. Y con tanto lío de lecturas y demás, ya ni me acordaba de que me había apuntado a esta iniciativa. El caso es que, para variar, andaba con un montón de lecturas pendientes, pero le hice una afrenta a mi excel lector y adelanté esta novela unos cuantos puestos. Y la verdad es que tengo que decir que no me arrepentí para nada.

Lo primero que me llamó la atención al abrir el libro fue la cantidad de dedicatorias que había de la gente que lo había leído con anterioridad; y por lo que vi, parecía que a todo el mundo le había encantado la historia. Me sorprendió también que sólo hubieran sido chicas las lectoras anteriores, pero bueno, supongo que a veces los prejuicios son así y quizá a más de un chico le haya tirado para atrás leer el argumento... Pero vamos al lío.


Argumento y personajes

Como se puede intuir por el título de la reseña, la protagonista de esta novela son tres mujeres. Magda, Malena, Magdalena son los tres nombres, las tres mujeres, que en realidad se esconden bajo una sola. Cada una de ellas tiene su vida propia, sus miedos, sus manías y sus gustos; un carácter diferente que en ocasiones se hace notar por encima de los otros dos, según la situación en la que se encuentre nuestra protagonista.

Magdalena es una chica nacida en el seno de una familia humilde, trabajadora, con varios hermanos pequeños (ella es la mayor de todos) y unos padres que se desviven por darles a sus hijos todo lo mejor, a pesar de que la situación no es nada fácil para ellos. Y por eso nuestra protagonista se pone la careta de hija perfecta e intenta ser lo más responsable posible, ayudar en casa, enredar a sus padres lo mínimo, estudiar mucho para poder hacerlo con beca, encontrar pronto un trabajo y poder echar una mano económicamente a sus padres... Por si fuera poco, Magdalena se llama igual que una tía suya que en la familia dicen que estaba loca, y ella está empeñada en que algún día tendrá el mismo final triste que su pobre tía...

A través de los continuos saltos en el tiempo que hay a lo largo de toda la novela, iremos poco a poco conociendo tanto al resto de personajes como más detalles de la vida de Magda, la chica de instituto apocada que de la forma más rocambolesca conoce a Mario, el supuesto hombre de su vida y por el que ella, ciega perdida, pondría la mano en el fuego sin dudarlo ni un momento, lo que le acarreará algunos problemas, entre ellos la convicción que suele tener siempre Magda de que hay que resignarse y tomar la vida como viene, sin intentar cambiar nada. Por supuesto conoceremos también a la familia de nuestra protagonista: sus padres, sus hermanos pequeños... Y a Laura, su amiga de toda la vida, un auténtico encanto, sincera a más no poder y más bruta que un arado, pero con la que me he sentido a ratos muy identificada porque a veces a sincera y sobre todo a bruta tampoco me gana nadie...

Por último conoceremos a Malena, que es quizá de las tres la que ve las cosas de forma más optimista y la que tiene más ganas de vivir y de disfrutar cada momento. Será a través de Malena como descubriremos a Omid, un músico medio iraní medio escocés que tuvo que huir de su país cuando era tan solo un niño, dejando allí a toda su familia y hasta a un hermano por el camino. Omid (que por cierto, leyendo el libro descubrí que significa esperanza en persa) es consciente de lo que Magda ha sufrido e intentará hacer todo lo posible por conseguir que Malena sea feliz; lo que desde luego a veces no resultará nada fácil...


Mis impresiones

Una de las primeras cosas que me llamó la atención según iba leyendo el libro fue que la historia que contaba nos podía haber pasado a cualquiera de nosotras; no en todo momento, pero en muchas ocasiones sí me sentí identificada con la protagonista. No he conocido nunca a ningún músico iraní (os podría contar miles de historias que me han pasado con personas de los más variados países, pero precisamente no de Irán), aunque sí he vivido la experiencia de encontrarme con que el supuesto hombre de mi vida, o eso es lo que él decía, resultó ser un imbécil de tomo y lomo.

Al ir conociendo a nuestra protagonista, me he dado cuenta de que me había visto muchas veces en situaciones iguales, o bastante parecidas, a las que experimenta ella. La novela además transcurre en su mayor parte en Madrid, por lo que los escenarios me resultaban totalmente conocidos; sin embargo también tendremos ocasión de recorrer la preciosa ciudad de Roma, de la que tengo tan buenos recuerdos; y por supuesto a través de los ojos de Omid descubriremos también no sólo Irán sino algunos de los otros lugares que él deberá recorrer. A ratos me parecía que en realidad no eran Magdalena, o Magda, o Malena las protagonistas de la novela, sino el propio Omid, que en algunos capítulos es el centro absoluto de la historia, una historia tristísima y muy dura, con la que a ratos se nos hará un nudo en la garganta. De hecho a mí leyendo la novela se me escapó algún que otro lagrimón, y ahora que estoy escribiendo esto y lo estoy recordando, me vuelvo a emocionar.

Y a pesar de todo lo que ha pasado Omid, se empeñará en convencerse de que la vida es para vivirla y disfrutarla a cada momento; y no sólo eso, intentará además convencer de lo mismo a Malena. Lo malo es que casi siempre es Magda la que hace acto de presencia y está convencida de que no es posible que la historia con Omid sea tan bonita, que alguien como ella no se merece a un hombre como él. Y me he dado cuenta de que parece como si las mujeres tuviéramos una facilidad increíble para no estar nunca contentas con nosotras mismas. Creo que a todas nos ha pasado alguna vez (o quizá muchas veces) eso de preocuparnos más por los demás que por nosotras, e intentar amoldarnos a las necesidades de otros en lugar de intentar ser felices sin más. En muchos momentos me han dado ganas de darle un bofetón a Magda cuando se empeñaba en no ser feliz, o en pensar que su historia con Omid estaba siendo tan bonita que en el fondo no se merecía que alguien como ella tuviera en su vida a un hombre como él; bueno, y ya puestos, también la habría mandado a la porra cuando de repente se empieza a plantear que a un hombre con el culo de Omid (porque la verdad es que este hombre, además de alegre y con ganas de vivir, es un portento físicamente) es imposible que le guste la ópera. En ese momento pensé que la protagonista era idiota, directamente. Pero en fin, retomando lo anterior, es que a veces en mi vida también me habría abofeteado a mí misma porque he tenido ocasiones en las que no era capaz de ver que sí me merecía lo que me estaba pasando, por muy bonito que fuera... En este sentido, Amelia Noguera ha conseguido hacerme reflexionar y mucho.

Por otro lado, cabría destacar también que la novela está muy bien escrita, con un lenguaje muy accesible pero a la vez de una gran belleza. En mi caso devoré la historia en muy poco tiempo, pero a ratos disfrutaba tanto con lo que estaba leyendo que me daba hasta pena ir avanzando tan deprisa en la lectura. Me encantó ir descubriendo retazos de la vida de los protagonistas, ir viendo cómo poco a poco todo iba encajando a la perfección, ir conociendo los detalles de su infancia, de su adolescencia, de su madurez... Y también en ocasiones el recurso que utiliza Amelia para contarnos la misma cosa desde diferentes puntos de vista, aunque en algún caso me haya casi dado un ataque de estrés. La verdad es que me sentí incluso rara cuando llegué a la última página del libro, porque me habría encantado seguir disfrutando de su lectura durante muchísimo tiempo más. Y aunque es una sensación extraña, en cierto modo me gusta cuando un libro consigue precisamente eso, que al terminarlo te quedes con ganas de más.


Conclusión

Siempre suelo decir que me gustan los libros en los que los personajes están tan bien definidos que no te cuesta ningún trabajo o bien identificarte con ellos, o bien cogerles manía si son malos malísimos y están totalmente metidos en su papel. En el caso de Escrita en tu nombre, tanto si nos sentimos identificados con ellos como si no, lo más probable es que les acabemos cogiendo cariño prácticamente a todos ellos, en mayor o menor medida. Por supuesto, con los que más "trato" tendremos a lo largo de la novela será con Malena y con Omid, y además compartiremos tantísimas cosas con ellos que será casi como si los conociéramos de toda la vida.

También es cierto que me encanta la literatura fantástica y este año, que sigo avanzando con la saga Juego de tronos que me tiene enganchadísima, estoy disfrutando muchísimo con ella. Pero para haber tenido que hacer un cambio de tercio tan brusco entre tanto caballero, tanta batalla y tanta conspiración, creo que la novela de Amelia Noguera estará en los primeros puestos en cuanto a mejores lecturas de 2013; seguro. Eso sí, pediría a los chicos que se animen con ella, que por lo general suelen huir de las historias de amor como de la peste, y aunque esta novela hable de amor, no es sólo eso sino que va mucho más allá; y creo que merece la pena descubrirlo.

martes, 13 de septiembre de 2016

El ángel caído - Amelia Noguera

Publicación: Autopublicada
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 170 p.

CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N NOG ang
Precio: 2,99 euros en Amazon.





 
¿ES POSIBLE CAMBIAR EL MUNDO?

Los que pasáis habitualmente por aquí ya sabéis que, desde que descubrí a Amelia Noguera cuando me estrené con su Escrita en tu nombre, he ido siguiendo sus andanzas literarias, que son de lo más interesante. Tenía este libro desde hacía algunos meses esperando su turno para ser leído, pero como siempre, le llegó el momento bastante tiempo después...


Argumento y personajes

La historia tiene dos parejas protagonistas; por un lado tenemos a Irene y a Héctor, que como jóvenes que son están convencidos de que pueden cambiar el mundo. Pero como se han dado cuenta de que por las buenas va a resultar poco menos que una misión imposible, deciden hacerlo por las malas; y ni cortos ni perezosos se unen a una célula terrorista del Estado Islámico. Es Héctor quien se "estrena" primero: para demostrar que va a ser capaz de cometer atentados más grandes, hace estallar una pequeña bomba en un autobús; pero después le tocará el turno a Irene, que por su parte también deberá demostrar que va a ser capaz de meterse en esto...

Y es precisamente con el estallido de esta bomba como conoceremos más a la segunda pareja protagonista; se trata de Fran y Andrea, que se han divorciado recientemente y no sólo eso, sino que Andrea se ha marchado a vivir a otro país, por lo que es con Fran, policía de profesión, con quien se ha quedado Alicia, la hija de ambos. Después del divorcio, Alicia se ha convertido en la principal razón por la que Fran sigue adelante con su vida; lo malo es que ella resulta muerta en la explosión. Y a partir de ese momento, el único sentido que Fran le encontrará a su existencia será localizar al culpable y matarlo. Como lectores, nosotros desde el principio sabremos que ese culpable ha sido Héctor; pero ahora le tocará a Fran averiguarlo.

Por supuesto, a lo largo de la novela nos iremos encontrando a otros personajes secundarios que también tendrán su momento, como la vecina ancianita que sufre porque hay alguien en el parque envenenando a los perros; como el mejor amigo de Fran, que también es policía; como los padres de Héctor, a los que conoceremos de pasada pero enseguida adivinaremos que la relación con su hijo no es buena pero aun así están muy preocupados por él; como una enfermera que aparece un buen día, viendo el mundo y a la humanidad de color rosa, y que tendrá bastante importancia en la historia... Incluso veremos, en varias ocasiones y en más de una forma, el famoso ángel caído cuya estatua está en el madrileño parque de El Retiro. Pero para conocerlos a todos ellos tendremos que animarnos a leer la novela.


Mis impresiones

Siempre que escribo una reseña sobre una novela de Amelia, una de las cosas que menciono es su tratamiento de los personajes; unos están lógicamente más perfilados que otros, pero por lo general Amelia nos los presenta con el suficiente detalle como para que nos hagamos una idea casi perfecta de lo que piensan, por qué motivos hacen las cosas que hacen, cómo son, qué ha ocurrido en sus vidas para que sean así y no de otra manera... Y en este caso, como no podía ser menos, ocurre lo mismo.

Por un lado seremos partícipes de la congoja de Fran por haber antepuesto el trabajo a todo demás y no haber sido capaz de salvar su matrimonio; a veces las personas tendemos a echarnos a nosotros mismos la culpa de que algo (en este caso una relación) no haya funcionado, aunque no sirva de nada y aunque ya sea demasiado tarde. Pero en el caso de Fran es algo con lo que tiene que vivir cada día, porque no hace más que darle a vueltas a cómo habría sido su vida si hubiera sido capaz de vivirla algo menos pendiente del trabajo. Más aún, en ocasiones se pregunta qué habría pasado si hubiera escuchado a su sexto sentido; está convencido de que, de haber hecho caso a su intuición al subirse a ese autobús, su hija Alicia aún seguiría viva. Y en muchos momentos de la lectura me sentí identificada con Fran, aunque también es cierto que hubo otros muchos momentos en los que con gusto le habría dado unos cuantos bofetones. Y es que entiendo perfectamente que hay situaciones en la vida que nos ponen a prueba, y que a veces se nos quitan las ganas de luchar y de seguir adelante... Pero un rato y ya, que eso de pasarse el tiempo compadeciéndose de uno mismo, además de no ser nada productivo, es algo que a mí sinceramente me pone de los nervios. Y muchas veces Fran se queda atascado dándole vueltas a las mismas cosas.

Por otro lado, sentiremos pena por la pobre Alicia, porque yo he conocido de primera mano la sensación de cuando tus padres se divorcian y no es nada agradable, incluso cuando es de mutuo acuerdo. Alicia está un poco confusa, aunque por desgracia tampoco tendrá mucho tiempo de sufrir las consecuencias del divorcio de sus padres porque ya sabemos cómo acaba. Y lo que también haremos, al menos en mi caso, es cogerle un poco de manía a Andrea, su madre; y es que siempre se dice que una madre haría cualquier cosa por sus hijos, y que no se plantearía separarse de ellos. Sin embargo ella se va nada menos que a Brasil, y le vende a Fran la moto de que la niña estará mejor con él y que ya tendrá ocasión de verla cada tantos meses. ¡Meses! Andrea me dio un poco la sensación de ser bastante egoísta y de pensar sólo en ella misma; no me pareció que pensara para nada en su hija. Pero como siempre digo, esto son sensaciones mías y quizá estoy equivocada; nunca se sabe.

En cuando a Héctor, a través de la lectura iremos sabiendo por qué, siendo tan buen estudiante como es, y estudiando lo que le gusta, y llevándose tan bien con Irene, se mete nada menos que en líos de atentados terroristas. Supongo que de jóvenes todos hemos querido en algún momento cambiar el mundo, o hemos soñado con cómo sería la vida si el mundo fuera distinto. Pero a mí me cuesta mucho pensar que una persona joven como Héctor, que tiene toda la vida por delante y unos padres y una novia que lo quieren, tenga tan claro que la única forma de cambiar el mundo es recurriendo a la violencia; o al menos esa es la impresión que nos da. Y bueno, Irene creo que no es del todo consciente del lío en el que los dos se pueden acabar metiendo, que una cosa es querer cambiar el mundo y otra muy distinta tener tratos con el Estado Islámico... Con Irene pasa un poco lo mismo, también quiere cambiar el mundo pero da la sensación de que no tiene del todo claro eso de cometer atentados, por más que se empeñe en decirle a Héctor que sí está perfectamente preparada; creo que a ella en realidad le preocupan más sus estudios y sus exámenes de la universidad. Pero todos en la vida hemos hecho tonterías por amor, y esa es la sensación que me da Irene, que se plantea estas cosas sólo porque tiene un novio guapo, buen estudiante, con el que se lo pasa estupendamente en la cama y que encima quiere salvar al mundo. ¡No se puede pedir más!

Y en este caso me he enrollado un poco más con el apartado de los personajes porque las cosas que hacen y que dicen me han hecho reflexionar mucho. Pero es que en esta novela, más que en las demás que he leído de Amelia, me ha dado la impresión de que la autora está todo el rato poniendo a los personajes a prueba, tirando de la cuerda cada vez más para ver cuáles son sus límites y hasta dónde son capaces de llegar, y sobre todo cuánto son capaces de pensar. Ha sido una sensación de lo más curiosa.

Otro tema es el de la prosa de Amelia, siempre tan cuidada y a ratos incluso tan poética. En esta novela quizá no es tan poética como en otras; es un poco diferente, en algunos momentos no me parecía que estuviera leyendo una novela de Amelia, aunque desde luego sí está igual de cuidada que siempre. Pero por encima de todo, aunque me doy cuenta de que vuelvo al mismo tema, lo que destacaría es el hecho de que la autora desarrolla mucho, muchísimo, el mundo interior de los personajes. Piensan mucho, eso ya lo he mencionado antes, pero hablan poco entre ellos, o al menos no hablan tanto como yo habría esperado. Será que yo soy de hablar para solucionar las cosas, en lulgar de callarme como hacía antes; pero me ha parecido que algunas de las situaciones se habrían podido encarrilar de otra manera si los personajes se hubieran dedicado a dejarse las cosas claras unos a otros.


Conclusión

Una de las cosas sobre las que me ha hecho reflexionar esta novela ha sido la posibilidad de realmente cambiar el mundo. ¿Se podría hacer? Y en caso de poder hacerse, ¿cómo hacerlo? ¿Es el amor el que puede cambiar el mundo, o por el contrario la única manera de cambiarlo es recurriendo a la violencia, como hacen algunos de nuestros personajes? Compartamos o no su punto de vista, al leer esta novela entenderemos perfectamente la forma que tienen ellos de plantearse ese cambiar el mundo; y nos podremos meter en la mente de las personas que ponen su granito de arena, tanto haciendo cosas buenas como otras cosas que nos horrorizan.

Además, en este caso los hechos que relata son tan reales que, con las cosas que están pasando úlltimamente, no podremos evitar pensar durante la lectura que algunos de los personajes podría ser cualquiera de nosotros. Esa esa la facilidad que tiene Amelia para retratar el mundo que nos rodea, haceer que nos metamos en sus historias y en el pellejo de sus protagonistas, aunque en este caso no me haya identificado especialmente con ninguno de ellos.

Si os animáis a leer esta novela, os tocará a vosotros reflexionar sobre si de verdad entre todos podemos cambiar el mundo para hacer de él un lugar mejor, o si son sólo sueños de nuestros jóvenes protagonistas.

miércoles, 23 de marzo de 2016

La pintora de estrellas - Amelia Noguera

Publicación: Barcelona: Suma de Letras, 2015
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 520 p.; 24 cm.
ISBN: 978-84-8365-685-3
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N NOG pin
Precio: 17,50 euros en la Casa del Libro.





LAS PINTORAS DE ESTRELLAS ESTÁN EN TODAS PARTES

Me acabo de dar cuenta de que dentro de pocos días hará ya un año que os hablé de la presentación de esta novela en Madrid, y por fin le ha llegado el turno para que os cuente mis impresiones sobre ella que, como sospechaba, han sido muy positivas. Y es que desde que conocí, de forma totalmente casual, a Amelia y a su novela Escrita en tu nombre, me enamoré de su prosa y de su forma de contar historias, hecho que se confirmó cuando algo más tarde volví a leer otro de sus libros, La marca de la luna.


Argumento y personajes

La historia comienza con Violeta, que desde hace años sufre malos tratos por parte de Álvaro, su marido; ella es perfectamente consciente de que nadie debería maltratar a nadie por amor (y de hecho esta frase se repetirá unas cuantas veces a lo largo de toda la novela), pero esa es la excusa que siempre le pone él: la quiere demasiado y por eso a veces pierde el control. Como suele ocurrir normalmente en el caso de mujeres maltratadas, llegan a anularse tanto que incluso piensan que la culpa es de ellas, y esto mismo es lo que le pasa a Violeta cuando intenta engañarse a sí misma dando por hecho que quizá debería cambiar su comportamiento para no provocar esos ataques de ira en su marido. Pero un día nuestra protagonista abrirá los ojos, cuando descubre que está embarazada y, después de una paliza más de tantas, decidirá huir de su marido, ya no sólo por ella sino para proteger a su futuro hijo.

Diego, el abuelo de Violeta, ha sido quien la crió desde que murió su madre, y los dos tienen una relación muy especial; Violeta sabe que junto a su abuelo siempre estará protegida y por eso es a su casa a donde huye, a un pueblo de la sierra madrileña. Aunque en realidad su nieta no le confiesa el auténtico motivo de presentarse allí después de mucho tiempo sin haberle hecho visitas, Diego sospecha que está pasando algo; sin embargo decidirá dejar que las cosas fluyan y que sea su propia nieta la que le acabe contando todo; él también tiene secretos que aún no le ha contado a su nieta, y espera poder aprovechar esta situación para hacerlo. Al mismo tiempo, Diego nos servirá de hilo conductor entre esta historia, que se desarrolla en el presente durante un par de semanas, y otra más antigua, que tiene lugar en España durante los años previos a la Guerra Civil y se alarga durante unos diez años; y nosotros, como lectores, iremos dando saltos en el tiempo entre estas dos historias.

Tanto Diego como Elisa y Martín son amigos desde niños, al igual que anteriormente lo fueron sus padres. Los tres viven con sus respectivas familias en un pueblo de Asturias y desde allí van conociendo detalles sobre la delicada situación política que se está viviendo en España; parece que será inevitable que estalle una guerra civil, así que las tres familias deciden trasladarse a París, donde además de tener ya a algunos familiares más, la situación es más segura y por lo tanto intuyen que sus hijos podrán tener un futuro mejor. Una vez en París Elisa, animada por Clara, su madre, podrá cumplir su sueño de estudiar Bellas Artes y acabará uniéndose a Diego, con un amor que los dos han sentido el uno por el otro desde que eran niños; pero esto desesperará a Martín, que se siente atraído por Elisa, y también a Anna, prima de Diego, que está encaprichada con él. Elisa además acabará conociendo a una importante galerista, Danielle, que le facilitará su primera exposición y con la que colaborará en algo que, junto con la ocupación de Francia por parte de los nazis, cambiará la vida de todos.


Mis impresiones

Siempre que he leído una novela de Amelia me ha quedado la sensación de que no sólo sabe escribir historias sino que, en ellas, una de las cosas más importantes son sus personajes. Ya decía antes que no he leído aún todas sus historias, pero hasta ahora siempre se ha dado que los personajes estaban perfectamente descritos, hasta tal punto que es casi imposible no identificarse con alguno de ellos. Y en este caso, desde el primer momento no he podido evitar sentirme identificada con Diego; sus conversaciones con Violeta y cómo la llama "pajarito", su forma de ser, lo mucho que quiere a su nieta... Cuanto más iba conociendo a Diego, más me acordaba de mi abuelo; aunque por desgracia él a mí me dejó demasiado pronto y fue una pena porque hubo conversaciones que nunca pudimos llegar a tener.

La situación de Violeta no he llegado a vivirla nunca; me refiero al maltrato físico, que no he experimentado nunca, pero sí me he identificado con ella en muchos de los momentos en los que su marido la menosprecia llamándola de todo. La escena que da comienzo a la novela es brutal, con la paliza que recibe Violeta y que a mí personalmente me hizo pasar muy mal rato. Pero, igual que ella, nos sentiremos más seguros al ver que decide marcharse a casa de su abuelo. Una vez allí, Diego será consciente de que él no va a vivir para siempre, y hay algunas cosas que quiere dejar hechas antes de marcharse, no sólo por él mismo sino también por Violeta. Juntos harán un viaje que los llevará a Asturias, la tierra que vio nacer a Diego y a la que él no había vuelto desde que se exilió a Francia; y también juntos aunque en cierto modo cada uno por su lado, irán poniendo en orden sus ideas, sus recuerdos, sus planes para el futuro... Y también les ocurrirá algo inesperado. Así, de la mano de Violeta conoceremos más detalles sobre su vida, cómo conoció a su marido y acabó casándose con él, cómo la relación se fue deteriorando (aunque en realidad hubo cosas que Violeta intuyó desde el principio pero no quiso verlas), y cómo por fin abrió los ojos y decidió abandonarlo, aunque sin tener en un principio muy claro si realmente desea un hijo de él, ese hijo que ya viene en camino. Y de la mano de Diego, y sobre todo también a través de los cuadros de Elisa y de algunos de los dibujos de Clara, conoceremos cómo era la vida en la Asturias (concretamente en la localidad de Villaviciosa) de los años anteriores a la Guerra Civil, cómo la situación se fue haciendo más tensa hasta que todos se vieron obligados a emigrar, y cómo el París, que en un primer momento les ofrecía un futuro prometedor, se convirtió en una ciudad ocupada, triste y gris, en la que siempre y por encima de todo brilla el amor: el que Diego y Elisa sienten el uno por el otro, el que Elisa, su madre y Danielle sienten por el arte, el que sienten Anna y Martín, que llega a ser incluso destructivo... A lo largo de la novela tendremos ocasión de conocer las más variadas vertientes del amor en todas sus facetas.

Descubriremos también que Diego guarda un montón de secretos que aún no ha compartido con Violeta; pero esa es precisamente una de las causas por las que decide volver a su tierra natal: allí recuperará para su nieta todos esos recuerdos, que al mismo tiempo serán su legado para ella. Es muy bonito y a la vez muy emocionante ir conociendo detalles de la historia a través de los recuerdos de Diego, de las pinturas de Elisa, de la relación que tiene ella con su madre, que también pinta y a la que su marido, Jaime, adora... Y en menor medida también conoceremos la historia a través de los ojos de Martín y de Anna. Otro personaje que también me encandiló, y por el que sentí una mezcla muy especial entre ternura y tristeza, fue precisamente Clara, la madre de Elisa; es quien anima a su hija a dedicarse a la pintura, ya que ella también pinta aunque no tiene su talento; pero disfrutará de ver feliz a su hija dedicándose a lo que más le gusta, aunque llegará un momento en el que veremos que Clara esconde un terrible secreto que jamás ha compartido con nadie y que acabará pasándole factura.

Una cosa que me suele gustar mucho en los libros que leo es el hecho de que la acción transcurra en sitios que conozco; por supuesto a veces también me gusta descubrir sitios desconocidos de la mano de un autor, sobre todo si después tengo ocasión de ver esos sitios en directo; pero en este caso se ha dado la casualidad de que conozco tanto el pueblo de la sierra madrileña, Los Molinos, como el que vio nacer a Diego, Villaviciosa, y también Nueva York. Sigo teniendo pendiente conocer París, pero leer esta novela y recorrerlo en mi imaginación de la mano de Amelia ha sido todo uno; además se lee perfectamente cómo, en el caso de esta última, la ciudad sufre una transformación desde el París luminoso y alegre, tan diferente del ambiente que hay en España en aquellos años, ese París que conocemos cuando los protagonistas se exilian allí, hasta el que es finalmente ocupado por los nazis y vemos que se va deteriorando poco a poco. Amelia es capaz incluso de transmitirnos esas sensaciones.

Puede parecer que la protagonista de la historia serán Violeta y ese dolor, ese miedo, ese complejo de inferioridad que siempre la acompañan. Pero en realidad el protagonista absoluto es Diego, aunque nos cuente no sólo su historia sino principalmente la de Elisa. Por supuesto Violeta también contará la suya, incluso a través de una especie de diario que decide empezar a escribir para narrar sus sensaciones; pero poco a poco iremos descubriendo todas esas cosas que Diego siempre había mantenido ocultas y que volverán a abrir unas heridas que parecía que ya estaban cerradas. En cuanto a los saltos en el tiempo, serán continuos durante toda la novela pero eso no impide que en todo momento sepamos quién está contando la historia o dónde nos encontramos; y no me refiero sólo a que al principio de cada capítulo se indique la fecha y en algunos casos incluso la hora. Voy más allá, y es que la novela está escrita de manera que a pesar de los saltos temporales y de los cambios en los tiempos verbales, en todo momento sabremos cuándo y dónde nos encontramos, y cuál de los protagonistas es el que está narrando los hechos.

Y aunque en esta historia el amor está presente por encima de todo, también toca otros temas muy diferentes que a su vez podrían ser otras historias; aparece el amor en muy variadas formas, sí, pero también están presentes el maltrato (tanto físico como psicológico), la guerra (y sus terribles consecuencias), el arte (y de lo que es capaz una persona con tal de salvarlo)... Todo un conjunto de sentimientos y vivencias que desde luego no nos dejará indiferentes.


Conclusión

Ni que decir tiene que, como ya sospechaba antes de leerla, y después de hacerlo se confirmó, esta novela de Amelia también me ha gustado muchísimo. Como siempre, los personajes están muy bien perfilados, nos cuenta una historia perfectamente creíble (y no sólo porque haya hechos históricos reales), consigue que nos metamos en la piel de los personajes, tiene una forma preciosa de escribir... Si aún hay alguien que no lo haya hecho, creo que debería plantearse darle una oportunidad a esta autora tan genial. Y me aplico el cuento a mí misma, que sé que todavía me quedan unas cuantas novelas suyas más por leer...

viernes, 14 de agosto de 2015

La marca de la luna - Amelia Noguera

Publicación: Barcelona: Roca, 2014
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 502 p.; 24 cm.
ISBN: 978-84-9918-761-7
CDU: 821.134.2-31"20"
Signatura: N NOG mar
Precio: 18,90 euros en la Casa del Libro.






LILA PARA LOS AMIGOS

Hace ya casi un año (cómo pasa el tiempo) que os hablé de la presentación de esta novela en Madrid, y por fin le ha llegado el turno para que os cuente mis impresiones sobre ella que, como sospechaba, han sido muy positivas. Y es que desde que conocí, de forma totalmente casual, a Amelia y a su novela Escrita en tu nombre, me enamoré de su prosa y de su forma de contar historias.


Argumento y personajes

La protagonista de esta historia es Lila, que nace en la India y, además de ser niña (con lo que eso conlleva en su país), provoca con su nacimiento la muerte de su madre. Al no haber nacido chico, parece que el destino de Lila está sentenciado, pero su abuela Asha decide quedarse con ella para educarla y criarla; esto no le hace ninguna gracia a la otra abuela de Lila, Neeja, que se enfada tanto que lanza una maldición sobre la niña: nunca será capaz de amar a ningún hombre porque, en el momento en el que lo haga, ese hombre morirá. Pronto descubriremos que Asha es una bruja, y que Lila ha heredado este don de su abuela, como lo indica la marca en forma de media luna plateada que las dos tienen en el vientre.

La época en la que todo esto sucede es aquella en la que en la India todavía están los ingleses, y gracias a esto Lila tiene ocasión de conocer a una familia con la que se encariña muchísimo; es la familia de Noa, una niña de la edad de Lila que está temporalmente en la India junto con sus padres, Fernando y Katherina, y su hermano Gabriel. Fernando está haciendo negocios en el país, por lo que su estancia allí tiene los días contados, y eso es algo que apena mucho a Lila porque le encanta jugar con esa niña extranjera con la que hace tan buenas migas; todo lo contrario que Gabriel, que en algunos momentos parece que odiara a Lila con todas sus ganas.

Cuando ya parece que la separación de Lila y Noa va a ser inminente sucede algo, totalmente inesperado y totalmente devastador, que a los lectores (a mí por lo menos) nos deja sin habla y que hace que las vidas de los protagonistas se pongan patas arriba; no solo la vida de Lila, sino también la de la familia a la que tanto quiere. Las cosas cambiarán de manera radical y Lila acabará abandonando la India para marcharse a vivir a un lugar totalmente distinto: la ciudad de Praga. A raíz de ello iremos conociendo detalles relacionados con esa época: la Segunda Guerra Mundial con todo lo que conllevó en toda Europa, nuestra Guerra Civil, y algo que Amelia nos comentó el día de la presentación: no contaba con ello pero lo descubrió al documentarse para escribir la novela, así que decidió incluirlo; y no es otra cosa que la legación española que se encontraba en Praga en aquellos momentos. A través de sus miembros conoceremos los entresijos diplomáticos que se llevaron a cabo para intentar conseguir desde Checoslovaquia apoyos para el gobierno republicano en España. Y por supuesto, en muchos momentos de la historia, las dotes "brujiles" de Lila serán fundamentales.


Mis impresiones

Como sospechaba, y tratándose de Amelia no me equivoqué, la novela me gustó desde el principio. Me encanta esa facilidad que tiene para transportarnos a los lugares en los que sucede la acción, a los pensamientos y a los sentimientos de los personajes, y desde luego su forma de describirlo todo. Es imposible leer una novela suya y no sentirse inmediatamente inmerso en la historia, ya desde las primeras páginas. No he estado nunca en la India, pero al leer los primeros capítulos, que son los que se desarrollan en ese país, me pareció como si estuviera allí mismo y pudiera ver las cosas a través de los ojos de Lila y del resto de personajes; todo está perfectamente descrito: los lugares, los olores, el clima, el ambiente, el entorno, los colores... Y por supuesto los personajes, como pasa siempre con la autora; recuerdo que lo hemos comentado alguna vez con ella, porque los editores se quejan de que sus novelas son difíciles de encuadrar en un género concreto (de hecho el día de la presentación en Madrid salió el tema del realismo mágico, aunque en mi humilde opinión ese género es otra cosa que no tiene nada que ver con lo que escribe Amelia, independientemente de que en este caso nos encontremos ante un personaje que es una bruja). Y todos sus lectores, al menos aquellos con los que he tenido ocasión de hablar, hemos coincidido siempre en que ella es una escritora (y descritora) de personajes más que de historias. Desde luego las historias también están ahí, pero yo creo que lo que más destacaría de la prosa de Amelia es sin duda el tratamiento de sus personajes.

La primera parte de la novela se puede definir como luminosa, especialmente las descripciones de la India, a pesar de algunas historias muy crudas que se esconden detrás; pero aun así son increíbles las descripciones de las calles, los colores y los olores de las cosas, el ambiente en el mercado... Como decía antes, al leer estos pasajes nos podremos sentir perfectamente como si estuviéramos allí mismo. Las descripciones de la ciudad de Praga, aunque es por supuesto un lugar totalmente diferente a la India, también son absolutamente detalladas hasta lo más mínimo, y además en este caso creo que hace especial ilusión leer una novela en la que reconoces los rincones de la ciudad en la que se desarrollan los hechos. Sin embargo, al ir avanzando en la historia veremos que las cosas se van haciendo más oscuras debido a las circunstancias: por un lado tenemos la Guerra Civil en España; Fernando es muy amigo del embajador español en Praga, ambos son republicanos y buscan apoyos para el gobierno, y además Fernando es judío, con lo cual se le complicarán las cosas a él y a su familia con la llegada del nazismo.

Como pasa siempre con Amelia, sufriremos por los personajes de la novela, reiremos con ellos cuando hay que hacerlo, lo pasaremos mal cuando algo malo les pasa a ellos, nos identificaremos con alguno o con varios de ellos, llegaremos a querer a algunos, y a otros los odiaremos con todas nuestras fuerzas... Son tan reales que nos podemos poner perfectamente en su lugar, aunque no hayamos vivido situaciones tan duras como estas a las que ellos se enfrentan (me aterra pensar, por ejemplo, en la posibilidad de tener que pasar por el calvario de una guerra como fueron las dos guerras mundiales).

El día que estuve en la presentación no había leído aún la novela, así que hubo algunas cosas que se mencionaron y que yo no terminé de captar. Pero ahora que ya conozco la historia, entiendo que hubo gente que dijera que le gustaría que hubiera una continuación; a mí personalmente no me suele gustar esto de las trilogías ni de las sagas, salvo muy raras excepciones. Así que no tengo claro si esperaría una segunda parte de la novela o no; yo creo que los personajes son lo suficientemente independientes como para volar por sí mismos y contarnos otras historias, que no han de ser necesariamente la continuación de esta, ni tener nada que ver con ella aunque en realidad se trate de las mismas personas. Si no recuerdo mal, alguien habló de Mauro, que es otro de los personajes que aparece en la historia aunque no voy a desvelar nada; pero sí tengo que decir que, después de Fernando y Katherina, que me parecieron dos personas de lo más entrañables, me quedaría precisamente con el personaje de Mauro, un hombre bueno, idealista y con un punto de misterio que a mí me encantó.

Igual que me pasó cuando leí Escrita en tu nombre, hubo algún que otro momento en el que Magda, la protagonista, no me llegó a caer mal pero sí le habría soltado algún que otro bofetón; y en este caso no es que la protagonista, Lila, me haya caído mal ni muchísimo menos, que la pobre ya bastante tiene. Pero aunque me ha gustado mucho su evolución a lo largo de la novela, sin duda me quedaría con los tres personajes que he mencionado, que fueron mis favoritos. En cuanto al trasfondo histórico, la novela me ha servido para aprender un montón de detalles que desconocía, y es que siempre tengo la impresión de que en historia estoy bastante pez, a pesar de haberla estudiado durante bastantes años. Pero sí es cierto que después de leer la novela me he quedado con ganas de profundizar en algunas de las cosas que menciona, así que en ese sentido le doy muy buena nota porque conmigo ha conseguido no solo que me interesara la historia de la novela en sí, sino también la historia "de verdad".


Conclusión

Creo que después de todo esto no me queda mucho más que añadir a lo que ya he dicho. Como siempre, Amelia supera con nota prácticamente todo: el uso del lenguaje, la forma de contarnos las cosas, el tratamiento de los diferentes personajes, las descripciones de absolutamente todo... Si aún no os habéis estrenado con Amelia, creo que deberíais darle una oportunidad (sea con la novela que sea, estoy segura de que todas ellas os cautivarán); y si ya la conocéis, seguro que La marca de la luna o cualquiera de sus libros que hayáis tenido ocasión de leer os habrán hecho disfrutar tanto como a mí.

Yo de momento ya tengo esperando su turno tanto La pintora de estrellas como El ángel caído; y es que a estas alturas tengo claro que, escriba lo que escriba, Amelia jamás me decepciona.

lunes, 30 de marzo de 2015

De amigos y libros

La semana pasada tuvieron lugar dos eventos a los que por nada del mundo podía faltar.

Por un lado Pedro Simón, periodista de El Mundo y antiguo compañero de instituto (allá por el siglo pasado, ha llovido bastante desde entonces...), presentaba su primera novela, Peligro de derrumbe. La cita fue el lunes 23 de marzo, a las 8 de la tarde, en la sala Siluro de Madrid.

Allí estaban de maestros de ceremonias los también periodistas Ana Pastor y Enric González, quien además ha escrito el prólogo de la novela. Y, como no podía ser de otra manera, Pedro se encontraba acompañado por muchísima gente: había amigos, familiares, compañeros de trabajo; estábamos también unos cuantos de sus antiguos compañeros de instituto, algunos de nuestros profesores... La ocasión desde luego lo merecía.

Se habló por supuesto del libro, de cómo surgió la idea y de cómo fue el proceso de darle forma; un proceso no siempre fácil porque, para escribirlo, Pedro nos comentó que tuvo que emplear horas de su tiempo, muchas de las cuales habría preferido pasarlas con sus hijos. Pero la presentación fue más bien una charla distendida entre amigos, en la que tuvimos ocasión de hacer preguntas, de expresar nuestra opinión sobre el libro (los que ya lo habían leído, que yo para variar lo tengo aún a medias) y, al finalizar el acto, de irnos de allí con nuestro ejemplar dedicado por el autor.

Aunque como digo tengo aún el libro sin terminar, he podido hacerme una idea bastante aproximada de él, así que desde aquí solo puedo agradecerle a Pedro que haya puesto cara a tantas historias y a tantas personas, hasta ahora anónimas, en cuyas vidas ha hecho mella la crisis que llevamos sufriendo en España ya unos cuantos años. Me quedo con una frase de Pedro, que dijo haciendo referencia a sus hijos (cuando mencionó que publicar un libro era algo comparable a tener un hijo), y que a todos nos encantó: "En casa, la que mejor cuenta las historias es su madre". Y por supuesto, ni que decir tiene que en cuanto haya leído Peligro de derrumbe habrá reseña.

Por otro lado, presentaba una nueva novela Amelia Noguera, a la que descubrí de pura casualidad hace ya algo más de dos años, que me enamoró con Escrita en tu nombre y a la que le debo aún la lectura del resto de sus libros. Prometo hacerlo en cuanto pueda, porque mi lista de lecturas que están esperando su turno es cada vez más interminable y, a este paso, la balda de libros pendientes, entre los que están por supuesto los suyos, me sepultará cualquier día... Pero Amelia sabe que lo haré, aunque de momento me tenga que conformar únicamente con haber estado en las presentaciones de sus libros en Madrid.

En el caso de Amelia, la presentación de La pintora de estrellas fue el martes 24 de marzo, a las 7 de la tarde, en la librería Lé. Y con Amelia, como siempre, fue como estar en familia. Tuvimos ocasión de hacerle preguntas, de charlar con ella y con Carmen, su bibliotecaria favorita, que también estaba acompañándola, y de descubrir algunos detalles sobre el mundo editorial que hasta ahora me eran desconocidos.

Hubo un pequeño debate, iniciado precisamente por uno de los responsables de la editorial con la que Amelia ha publicado esta novela, sobre la conveniencia o no de que un autor cambie de registro como lo hace ella; parece que Amelia los tiene despistados a todos, porque sus novelas son difíciles de catalogar en un género concreto aunque todos sus lectores tenemos una cosa clara, y es que pocos escritores saben dibujar a los personajes como lo hace ella. Hay quien habla de novela histórica, de realismo mágico, pero no se ponen de acuerdo en el género, y por lo visto es complicado para los responsables de marketing vender a un autor que, como se suele decir, toca varios palos. Nunca me había parado a pensar si eso es de verdad así, porque una vez que descubrí a Amelia tuve claro que, escriba lo que escriba y se dedique al género al que se dedique, tiene en mí una lectora fiel; y además, después de todo el esfuerzo que ha dedicado a que una editorial se fijara en sus escritos, se lo merece todo. Aunque a ella todavía le cueste trabajo creérselo...

lunes, 29 de septiembre de 2014

Presentación de "La marca de la luna"


Hace algunos días, Amelia Noguera nos anunció, tanto por correo electrónico como a través de las redes sociales, que el 29 de septiembre presentaría oficialmente en Madrid su nueva novela, La marca de la luna. Hoy ha sido ese día, y estaba tan impaciente que mucho antes de las 7'30 de la tarde, hora prevista en la que comenzaría la presentación en el café La Canela, de Madrid, allí estaba yo dispuesta a ver de nuevo a Amelia y, por supuesto, a llevarme un ejemplar que me dijo que me iba a regalar.

Eso sí, mi madre iba con el suyo bajo el brazo, que se lo había comprado el día anterior porque, como ella misma dijo, Amelia escribe libros entre otras cosas para venderlos.

La gente ha sido bastante puntual y a las 7'30 estábamos por allí unos cuantos, algunos ya conocidos entre nosotros y algunos menos, aunque el ambiente era de lo más acogedor y enseguida nos hemos acomodado para comenzar a escuchar a Amelia cuanto antes. La presentación ha sido de la mano de Blanca Rosa, directora de Roca, la editorial que ha publicado esta novela; pero como la mayoría ya conocíamos a Amelia de antes, no ha hecho falta que nos contara demasiado sobre su vida, porque en realidad estábamos deseando poder charlar tranquilamente con ella.

Ha sido un rato (bueno, mejor dicho un buen rato, porque cuando nos hemos dado cuenta se nos había pasado el tiempo volando) muy agradable y de lo más entretenido, porque hemos tenido ocasión de hacerle a Amelia todo tipo de preguntas sobre sus novelas, sus motivaciones a la hora de contar esas historias tan maravillosas, su relación con los personajes, su forma de documentarse... Absolutamente todo ha tenido respuesta por su parte, y después de la intervención de la periodista Lourdes Lancho, que fue la primera persona que entrevistó a Amelia para la radio, hemos hecho un turno de respuestas porque Blanca Rosa tenía mucho interés en saber qué buscamos nosotros, como lectores, en las novelas, qué tipo de historias preferimos y qué cosas nos llaman más la atención a la hora de elegir los libros.



Por supuesto, el broche final ha sido el momento de la firma de libros. Y ahora ya solo me falta leer la novela, que empecé hace algunas semanas como lectora "experimental" pero no pude acabar por falta de tiempo. Ya os contaré, aunque estoy segura de que me encantará; tratándose de Amelia, no puede ser de otra manera...