domingo, 10 de noviembre de 2013

El peor viaje del mundo - Apsley Cherry-Garrard

Título original: The worst journey in the world; traducción del inglés por Daniel Aguirre Oteiza
Edición: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Zeta, 2009
Descripción física: 950 p.; 20 cm.
ISBN: 978-84-9872-082-2
CDU: 910.4(99)
Signatura: N CHE peo
Precio: 12 euros en la Casa del Libro.



HÉROES Y CABALLEROS

Descubrí este libro a principios de este año, justo antes del viaje a Noruega en el que tuve ocasión de ver en persona el barco Fram, en el que Amundsen viajó al Polo Sur adelantándose a Scott por pocas semanas. Además no conocía demasiados detalles sobre las expediciones de Scott, así que como mi padre me recomendó este libro de forma muy entusiasta, decidí animarme a leerlo.

Fue precisamente leyéndolo como supe de la existencia de su autor, Apsley Cherry-Garrard, que hasta entonces era para mí un desconocido y que precisamente es uno de los supervivientes de la Terranova, la última expedición de Scott a la Antártida; de hecho, aparte de Scott únicamente me sonaban de estas expediciones Oates, Wilson, Evans y Bowers, pero con la lectura descubrí que fueron unos cuantos más los expedicionarios.

Apsley Cherry-Garrard nació en Inglaterra en 1886, y era hijo de un general que fue quien le inculcó la fascinación por las grandes aventuras, que él mismo vivió y que le relataba a su hijo. Algunos años más tarde, hacia 1907, Cherry-Garrard se encontraba casualmente en Cortachy y allí tuvo ocasión de conocer a Scott, que por aquel entonces estaba organizando una nueva expedición a la Antártida. Y por supuesto, decidió inscribirse como voluntario para participar en ella, siendo así uno de los miembros más jóvenes que formaron parte de esta aventura.


Argumento y personajes

En realidad en este caso no es posible hablar de argumento, ya que la novela simplemente (bueno, la cosa no es tan simple) narra los acontecimientos sucedidos durante la última expedición de Scott a la Antártida. Creo que casi lo mejor será que os ponga la sinopsis que aparece en la propia contraportada del libro, que lo resume perfectamente:
La exploración polar es la forma más cruel y solitaria de pasarlo mal. El explorador británico Apsley Cherry-Garrard nos lo cuenta a través de sus vivencias en la expedición del capitán Scott al Polo Sur, acontecida entre 1910 y 1913, en la que éste y tres de sus hombres hallaron la muerte. Esa expedición estuvo marcada por el infortunio desde el comienzo, cuando, en una etapa previa, Cherry-Garrard y otros dos hombres, al borde de la congelación y la locura, consideraron entonces la posibilidad de fenecer. El itinerario hacia el Polo, más terrible aún, se vio además ensombrecido por la noticia de que el noruego Roald Amundsen se les había adelantado por sólo unas semanas. A partir de las anotaciones que dejó Scott y, sobre todo, de su propia experiencia, Cherry-Garrard reprodujo en este libro aquellos tres años de penalidades y heroísmo.

Cherry-Garrard participó en esta última expedición casi de casualidad, porque al principio no quisieron admitirle; pero como él no quería quedarse fuera, prometió subsidiar algunos gastos contribuyendo con nada menos que 1.000 libras, que para aquella época era todo un dineral. Aun así volvieron a rechazarle, con lo cual cortó por lo sano y decidió hacer una aportación totalmente desinteresada, y consiguió convencer a Scott, que dirigía la expedición, para que lo admitiera como ayudante en biología. La idea de esta expedición era, entre otras cosas, viajar en invierno a la Antártida para poder recoger in situ huevos de pingüino emperador, que por aquel entonces se creía que era el ave más primitiva que existía. Así que si ya en el norte de Europa, por ejemplo, en invierno hace bastante fresquete, os podéis imaginar cómo fue viajar al Polo Sur y más en aquella época; que hoy hasta en Decathlon tienen ropa térmica, pero por aquel entonces no existían ni de lejos los adelantos de ahora...

Por supuesto, a lo largo de la lectura iremos conociendo al resto de miembros de la expedición polar, que estaba formada por un total de 65 hombres, aunque en el libro sólo tendremos ocasión de conocer algo más sobre unos pocos, básicamente los que mencionaba antes, que excepto el autor del libro nunca llegaron a regresar a casa después de la expedición.

* Así sabremos que Robert Falcon Scott era explorador y también capitán de la Marina Real Británica, y que tenía la idea de alcanzar el Polo Sur no sólo para conquistarlo sino también para realizar tareas de investigación científica, además de concederle a su nación la proeza de ser los primeros en alcanzar el polo. Veremos también que, según las observaciones de sus compañeros, Scott era el líder perfecto, la persona ideal para dirigir una expedición de estas características, gracias a su carácter, tan británico.

* Conoceremos también a Edward Evans, el brazo derecho de Scott, como él oficial británico; Evans enfermó gravemente durante la expedición y tuvo que ser trasladado a casa, aunque su tesón le permitió volver para rescatar a los supervivientes en cuanto estuvo recuperado.
* Sabremos que Edward Wilson, el científico jefe de la expedición, ya había participado en otro viaje al Polo Sur con Scott, en calidad de ayudante de cirujano y zoólogo; y en esta segunda expedición actuó como jefe científico, con la idea de recolectar embriones de pingüino emperador.

* Por su parte, Henry Bowers era de origen escocés y también tenía experiencia en viajes por mar, aunque en su caso nunca había tenido ocasión de realizar expediciones polares. Como iremos viendo a lo largo de la lectura, parece que Bowers era el más optimista y animado de sus compañeros de viaje; no sé si precisamente porque era escocés, aunque imagino que sí. Es, para mi gusto, la típica persona que te cae bien en cuanto la conoces.

* Y por último conoceremos al también oficial Lawrence Oates, de carácter algo reservado y a veces incluso un poco huraño. Durante la expedición fue el encargado de los caballos, y por lo que se cuenta en el libro creo que no habría podido haber nadie mejor para este cometido, porque desde luego Oates era la persona más paciente del mundo y más amante de los animales. También tenía su genio, y chocó con Scott muchas veces porque no le terminaba de convencer la forma que tenía de dirigir la expedición. Oates enfermó muy gravemente y sus compañeros no querían dejarle atrás, pero él, consciente de que era una carga para todos los demás, decidió sacrificarse por sus compañeros y una noche salió de la tienda de campaña para dejarse morir en medio de la nieve, justo el día que cumplía los 32 años. Esta última hazaña lo convirtió en el prototipo de héroe inglés por excelencia, lo que unido a todas las demás cosas que descubrí sobre él en el libro, hizo que fuera además mi favorito sin duda.


Mis impresiones

Son muchas las sensaciones que me ha transmitido este libro mientras lo iba leyendo aunque, eso sí, creo que lo ideal no es leerlo como si fuera una novela sino más bien a ratos sueltos, cogiéndolo y soltándolo cuando nos apetezca. No sólo hay descripciones de todo lo que fue sucediendo en las expediciones, sino también intercalados fragmentos de los diarios de los aventureros, con lo cual no es necesario leer el libro del tirón ni preocuparse de si nos vamos a perder algo si lo dejamos durante una temporada. Es más bien para saborearlo con calma.

En primer lugar, y aunque quizá para algunos resulte un poco pesado, al principio se nos dan todo tipo de detalles sobre el material que Scott y sus compañeros llevaban a la expedición; y cuando digo detalles me refiero a que lo explican absolutamente todo con pelos y señales, no sólo indicando la cantidad de material que iban a llevar sino también cómo tuvieron que distribuirlo para transportarlo. Hay que tener en cuenta que el viaje iba a durar bastante y había que tenerlo todo calculado al milímetro para no llevar ni más cosas de la cuenta ni tampoco menos; de ahí, por ejemplo, la utilidad del glosario que aparece al principio, en el que aprenderemos términos relacionados con la estibación de embarcaciones y cosas por el estilo.
Por otro lado, me llamó mucho la atención el sentido del deber y del honor que tenían estos hombres, que a pesar de las penalidades que sufrieron tenían presente en todo momento que lo que estaban haciendo no sólo era por el bien de la comunidad científica sino también y sobre todo por la corona británica. De hecho, en uno de los fragmentos de su diario, Oates escribió sobre sus diferencias con Scott y entre otras cosas decía que lo habría mandado todo a la porra si no fuera precisamente porque eran una expedición británica.

También he pasado momentos de auténtico agobio leyendo el libro. Ya en uno de los prólogos se dice claramente que la exploración polar es la forma más radical y al mismo tiempo más solitaria de pasarlo mal que se ha concebido. Y en muchos casos me ha horrorizado ver las condiciones en las que estos hombres tuvieron que viajar; con decir que en algunos pasajes hablan de que los días que estaban a -18 grados les parecían días perfectos, creo que ya lo digo todo. Cuentan que en algunos momentos sufrieron temperaturas de hasta casi -60 grados, y que no había forma de descongelar las ropas ni los sacos, que se quedaban rígidos y los tenían que utilizar para dormir en esas condiciones porque todo se congelaba tan rápido que no les daba tiempo. Y por supuesto lo penoso de la propia expedición, que hacían caminando o en trineo pero avanzaban tan pocos metros al día que parecía que no iban a llegar nunca. Y claro, cuando por fin llegaron y se encontraron con que allí ondeaba la bandera noruega, tuvieron que quedarse de lo más decepcionados... Aunque ya sabía cómo terminó esta expedición, al leer el libro y recordar la historia de nuevo, me preguntaba si realmente mereció la pena tanto sufrimiento para nada; pero en realidad no fue para nada, porque las investigaciones que estos valientes realizaron en la Antártida fueron de mucha ayuda.

Y por último, destacaría que esta historia es sobre todo una historia de amistad, la amistad que forjaron unos hombres que prácticamente no se conocían de nada, pero estuvieron juntos durante tanto tiempo y en unas condiciones tan malas, que llegaron a entablar relaciones de verdadera camaradería entre ellos. A mí me dan los siete males sólo de pensar en pasarme tres años de mi vida con unos desconocidos, metida por las noches en una tienda de campaña dentro de un saco de dormir congelado, y andando a duras penas durante el día, con cuidado de no acabar en una grieta polar. Pero ellos supieron hacer frente a todo esto e incluso tomarse las cosas con humor la mayoría de las veces. Y por supuesto, la hora del té no la perdonaba ninguno.


Conclusión

Como decía antes, ya conocía esta historia y sabía que terminaba de una forma muy trágica, así que tenía claro que no me iba a encontrar con ninguna sorpresa inesperada. Sin embargo, leer el libro ha resultado toda una experiencia porque por supuesto había muchísimos detalles que no sabía y me han resultado de lo más interesante.

Creo que es casi seguro que volveré al libro en algún momento, porque ya os decía que es de los que no hace falta leer del tirón sino que podemos tomarlo y retomarlo cuando nos apetezca. Me parece la mejor forma de disfrutarlo en condiciones, más que nada porque en algunos momentos se pasa realmente mal viendo cómo lo debieron de pasar ellos durante la expedición.

En definitiva, si te interesa todo lo relacionado con los viajes de Scott, esta será tu lectura perfecta; si no te interesa el tema puede que al menos saques algo positivo de la historia de estos hombres. No debemos olvidar que fue una historia tristísima pero totalmente real.

18 comentarios:

  1. La verdad es que no lo conocía, no pinta mal, echaré un ojo por ahí a ver si doy con él =)

    Besotes

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    1. A pesar de los malos ratos, está fenomenal. Ya nos contarás si te animas con él.

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  2. Tampoco conocía este libro. Y has conseguido picarme, a pesar de esos momentos duros que señalas...
    Besotes!!!

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    1. Me alegro de que te haya despertado la curiosidad. :-)

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  3. Como ya te he dicho por otros lares, no es una lectura que me apetezca en estos momentos pero le he pasado el aviso a quien sí le ha interesado
    Besos

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    1. Pues si le gusta, que espero que sí, ya me contarás.

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  4. Esto ME LO LEO MAÑANA. PALABRA!!!

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  5. me gusta, me gustan los detalles, me gusta lo que cuentas y me gusta Escandinavia aunque esto va más por lo de tu viaje a Noruega, eso sí, yo soy más de Suecia. Besos :)

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    1. Pues me gusta que te guste, jajaja. Suecia no la conozco aún, pero todo se andará. ;-)

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  6. Que bien que has presentado el libro. Y tiene muy buena pinta para conocer más de cerca y al detalle esta grandísima aventura. Desde luego fueron unos héroes.
    Un abrazo

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    1. La verdad es que a mí me ha encantado, a pesar de los agobios. Y sí, fueron unos héroes sin duda, pobrecitos...

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  7. Leído!!, jeje...

    ...y te digo una cosa, este tipo de libros me encantan, así que es un candidato para el paréntesis de Navidad.
    Por otra parte, y sin que tenga mucho que ver, me ha recordado uno que leí hace unos 20 años (uffffffff): La Expedición Kon-tiki, de Thor Heyerdahl. La travesía que se marcó por el Pacífico sobre una balsa, allá por 1947. Si no lo has leído, te lo aconsejo.

    Un besazo

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    1. Anda, pues precisamente al lado del museo Fram de Oslo estaba el museo Kon-Tiki y me lo perdí. Intentaré localizar el libro, algo es algo.

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  8. Yo creo que no es una lectura para mi. No ha conseguido despertar mi interés la historia.

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  9. No es que me interesen muchísimo estos viajes pero como las historias reales me pueden, igual cae, eso sí, lo leeré despacio, como recomiendas. Besotes.

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    1. Pues esta es real como la vida misma. ;-)

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