martes, 27 de diciembre de 2016

12 meses, 12 libros


Seguro que, como buenos lectores empedernidos que somos, todos tenemos libros de esos que se pasan meses y meses esperando su turno en la estantería o en las carpetas del electrolibro... Por lo general yo intento ir leyéndolos en el mismo orden en el que han llegado a mis manos; hay quien considera, y ya me lo ha dicho alguna que otra vez, que eso es de ser muy cuadriculado, pero a mí esa forma es la que más me gusta y además me parece muy práctica. Aunque, como siempre digo, a cada cual le sirve hacer las cosas a su manera y no hay una que sea mejor que otra.

Vamos al lío. Hace ya algún tiempo, concretamente allá por el año 2012, a Carmina, del blog De tinta en vena, se le ocurrió el reto 12 meses, 12 libros como forma de ir rescatando de las estanterías (físicas o virtuales) esos libros que un día llegaron y que, por circunstancias varias, ha pasado el tiempo y siguen estando pendientes. Esta vez, por tanto, es la IV edición del reto en el que, como indica Carmina, entendemos por libro pendiente el que lleva en nuestra estantería al menos un año; no valen las últimas novedades, no al menos para este reto.

La idea es, por tanto, leer un libro cada mes, siempre teniendo en cuenta que se trate de libros que ya están cogiendo polvo esperando su turno para ser leídos. Si queréis todos los detalles, podéis pasar por la entrada del blog de Carmina, o bien acceder a través del banner que aparece en la columna derecha del mío. Por mi parte, iré actualizando esta entrada según vaya leyendo los libros; hace siglos que no me apunto a ningún reto, pero este me apetecía así que allá vamos.

¿Os animáis?

1. Enero: La leyenda del ladrón / Juan Gómez Jurado.
2. Febrero: Otoño sangriento / Covadonga Mendoza.
3. Marzo: El collar de la reina / Alejandro Dumas.
4. Abril:
5. Mayo:
6. Junio:
7. Julio:
8. Agosto:
9. Septiembre:
10. Octubre:
11. Noviembre:
12. Diciembre:

jueves, 1 de diciembre de 2016

Diade y Nudia

Imagen: web de la autora.
Hoy mismo he terminado de leer Cazador y presa, la primera parte de la saga Los moradores del cielo, de Ana Katzen. Y dentro de la historia hay otra historia que me ha encantado; por eso quería traerla aquí.

Esta historia, que en realidad es un pequeño relato dentro del propio libro, contado por uno de los personajes, narra lo siguiente:








Por cientos de años, el hombre ha podido salir de su morada en la noche sin temer perderse, pues siempre hay una luna velando por él y las estrellas están ahí para guiarle. Mas no siempre fue así.
Hace mucho tiempo, cuando el rey loco partió el mundo en dos, los dioses castigaron al hombre quitando todas las luces nocturnas del cielo y hundiendo la tierra. De día podían ver, pues Grehim no los había abandonado, y podían huir; pero de noche no había luz guía y caía una bruma muy densa, por lo que se perdían en la oscuridad y el mar se los tragaba.
De este modo vivimos durante la Era del Gran Mar, hasta que ocurrió un milagro. Caminaban un hombre y su mujer encinta con el mar tras ellos y la tierra temblando a sus pies. La mujer estaba en labor de parto ya, mas no podían hallar un lugar donde reposar siquiera. Entonces, a lo lejos, vieron una montaña alta y sólida que el mar nunca podría tragar, y lograron subir lo suficiente para que la mujer alumbrara a dos niñas preciosas: una de cabellos dorados como el sol y ojos azules como el cielo, y la otra de cabellos negros como la noche y ojos rojos como el fuego.
El mar siguió y rodeó la montaña, pero por más que desplegó su furia y bramó contra sus laderas, no pudo hundirla. Al fin el hombre y la mujer hallaron reposo. La madre llamó a sus hijas Diade y Nudia, azul y rojo, y la familia permaneció en la montaña por muchos años.
Diade y Nudia eran inseparables. Se mostraban inquietas si su padre alzaba a una y no a la otra, y lloraban cuando no podían verse. Su primera palabra fue la misma, y meses después dieron sus primeros pasos tomadas de la mano. Sus ojos siempre miraban hacia el mar que golpeaba las laderas de la montaña, hacia la inmensidad azul que se fundía con el cielo a lo lejos.
-¿Qué hay más allá del mar? -preguntó Diade un día. Su padre le dijo que no había nada más que aquella montaña, pues el mar se lo había tragado todo.
- ¿Y no hay más montañas?
- No lo sé -confesó su padre-. Cuando los dioses nos abandonaron, quitaron todas las luces de la noche y muchos se perdieron en la oscuridad. Nuestra gente murió y solo nosotros encontramos este refugio.
- ¿Solo nosotros? -inquirió Nudia.
- Tal vez otras gentes hayan encontrado otras montañas, o quizá muchos todavía estén huyendo del mar.
Desde ese entonces, ninguna preguntó qué había más allá del mar, pero sus ojos seguían clavados en el horizonte y sus corazones padecían al pensar en la gente que huía de la ira de Oríeme.
Pasaron muchos años. Aconteció que una noche el viento del este trajo los gritos de un hombre. Diade lo escuchó y salió a su encuentro. Estaba muy oscuro y no podía ver por dónde iba, por lo que dio un paso en falso y cayó por un precipicio.
Su hermana Nudia despertó y salió a la oscuridad, mas, aunque podía oír los gritos de Diade, no se atrevió a adentrarse. Se hincó de rodillas y rezó desesperadamente, rezó por que Oríeme no dañara a su hermana. El dios del mar le contestó con el furioso romper de las olas y los gritos de Diade se redoblaron. Entendió entonces que Diade no estaba a la deriva, sino atrapada en el risco, y que el mar pugnaba por alzarse y llevársela.
Rezó entonces a Khun para que iluminara el cielo aunque fuera por un instante. El dios la escuchó, pero él también despreciaba a los humanos por el daño que habían causado, y cruelmente le ofreció alzarla en la noche para que ella misma la iluminara. Presa de la desesperación, Nudia aceptó y el dios de los cielos la elevó alto en el firmamento, donde irradió su luz roja sobre el mundo. Por primera vez en mucho tiempo, hubo una luz guía en la noche.
Diade pudo ver y logró subir por la ladera del risco. Alzó el rostro al cielo y contempló la belleza de la luna roja en todo su esplendor. Comprendió entonces que su hermana ya no estaba y se inclinó para rezar por su regreso, mas el dios de los cielos se negó, pues Nudia era hermosa. La desesperada mujer imploró que la alzara al cielo a ella también. El dios, en su desprecio, admitió sus súplicas bajo una condición: las dos habrían de permanecer separadas, una en el cielo y otra cautiva, y solo podrían surcar el cielo al mismo tiempo una noche de verano y una noche de invierno.
Y así lo hicieron. Surcaban los cielos separadas hasta que podían reunirse en las noches designadas por el dios del cielo y se regocijaban tanto al verse que brillaban en todo su esplendor. Él se sintió conmovido por el amor que se tenían. Volvió a colgar las estrellas para que les hicieran compañía durante sus viajes y exhortó al rey del mar a alzar la mirada y deleitarse con la danza de las dos lunas. Y aconteció que, contemplando su belleza perfecta, el dios de los mares sofocó su ira. Al fin, se alzó la tierra firme.
Es por eso por lo que el hombre no tiene miedo de salir del hogar por la noche, pues hay siempre una hermana velando por él, y puede retornar sin perderse, pues al alzar la mirada las estrellas le indican el camino. Hemos sido bendecidos por las dos hermanas.

viernes, 25 de noviembre de 2016

La verdad sobre el caso Harry Quebert - Joël Dicker

Imagen: Casa del Libro.
Título original: La vérite sur l'affaire Harry Quebert; traducción de Juan Carlos Durán Romero
Publicación: Madrid: Alfaguara, 2013
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 660 p.; 24 cm.
CDU: 821.133.1(494)-31"20"
Signatura: N DIC ver
Precio: 20,90 euros en Casa del Libro.





 

UN BUEN LIBRO ES EL QUE UNO SE ARREPIENTE DE TERMINAR

Esta que da título a la reseña la dice, más o menos con esas mismas palabras, en un momento dado uno de los personajes de la novela, y en parte es la misma sensación que me quedó a mí después de leer la última página de esta historia de Joël Dicker, que hasta esta lectura era un auténtico desconocido para mí y que, según he podido investigar, ha escrito unas cuantas novelas más y ha ganado varios premios.

La historia que narra esta novela sucede en tres momentos diferentes. Por un lado, en 1975, la pequeña localidad estadounidense de Aurora se ve conmocionada por la desaparición de Nola, una chica de quince años, conocida en todo el pueblo, sobre todo porque es la hija del reverendo, a la que parece que se hubiera tragado la tierra; y nunca mejor dicho, porque daremos un salto en el tiempo para saber que, en 2008, sus restos son encontrados en una zanja excavada en el jardín de la casa de Harry Quebert, un escritor de éxito. En la misma época, Marcus Goldman, también escritor, está sufriendo el síndrome de la página en blanco; su primera novela ha arrasado en todo el país, pero su mente está paralizada y no es capaz de escribir ni una sola línea. Marcus ha llegado a ser escritor precisamente gracias a su antiguo maestro, que no es otro que Harry Quebert; y como no consigue vencer su miedo a escribir nuevas novelas pero se ha comprometido a hacerlo porque ha firmado un contrato con su editor, decide contactar con Harry para ir a visitarlo a su casa de Aurora. Allí, rememorarán juntos la época en la que se conocieron; estos son los hechos que ocurren de 1998 en adelante. Estas tres épocas se irán alternando a lo largo de la historia, y nosotros como lectores iremos conociendo, al mismo tiempo que damos saltos en el tiempo, los detalles de la vida de Nola y del resto de habitantes de Aurora desde 1975, la relación entre Marcus y Harry desde que se conocieron en la universidad en 1998, y cómo se desarrollan los demás acontecimientos a partir del momento en el que, en 2008, al descubrir la policía en el jardín de Quebert los restos de la que se sospecha que es Nola, arrestan a Harry acusándolo de asesinato.

Este es un resumen muy somero del argumento, porque al ir leyendo la novela veremos cómo las tramas se entremezclan, las cosas se complican y nadie es quien parece ser; como podréis intuir por esto, los personajes aquí tienen una gran importancia, y llegaremos a conocerlos a todos bastante bien. Esto puede parecer un contrasentido, sobre todo cuando acabo de decir que nadie es quien parece ser; pero para descubrir estos detalles tendremos que leer el libro.

Aurora. Imagen: Price Travel.
Si tuviera que quedarme con una palabra para describir esta novela, creo que la que mejor le iría es trepidante. No todo es trepidante, desde luego, ni nos vamos a morir de un ataque de estrés leyendo esta historia; en realidad hay un poco de todo, y al igual que nos encontramos con momentos de mucha tensión, los hay también más calmados, con subtramas muy bonitas. No en vano una de las cosas que nos cuenta el autor es la historia de amor entre Nola y Harry. Pero también iremos descubriendo que, como decía un poco más arriba, no todo es lo que parece, ni todos son como quieren dar a entender. Y, sobre todo, notaremos el cambio que experimenta Marcus, acostumbrado a vivir en una ciudad como Nueva York, en contraste con su vuelta a Aurora, una ciudad pequeña que no tiene nada que ver con la anterior; supongo que para quien está acostumbrado a vivir en una ciudad pequeña, en la que todo el mundo se conoce (o se cree conocer), esto no será tan chocante, pero a mí en algunos momentos me llegaron a agobiar algunas situaciones de estas típicas en las que el protagonista (el que sea) sabe que toda la ciudad lo está observando, que cuestionará lo que va a hacer, que lo juzgarán sin saber... Este efecto está muy bien conseguido, me parece. La historia también tiene tintes de novela negra y seguiremos las pesquisas y el trabajo policial, tanto del año 75 en que desapareció Nola, hasta el 2008, en el que se reanuda el caso y se va a juzgar a Harry Quebert por el asesinato de la joven, hace ya más de treinta años. En la época actual, uno de mis personajes favoritos fue el inspector Gahalowood, que tiene unos inicios bastante malos con Marcus cuando se conocen, pero acabarán limando sus asperezas y entre ellos dos se darán algunos de los mejores diálogos de la novela; estos y los que tiene Marcus con su madre, que tampoco tienen desperdicio. Siempre de la mano de Marcus, que es quien nos narra los acontecimientos en la época actual y también en la época en la que él y Harry coincidieron, iremos conociendo poco a poco todos los detalles de esta historia que, como digo, es de amor, pero también tiene algunas otras cosas de lo más truculento. El autor, además, nos las irá dosificando casi con cuentagotas, porque los tres espacios temporales se irán sucediendo sin un orden concreto: no hay por ejemplo un capítulo dedicado a cada uno de esos tres espacios, sino que en un mismo capítulo se van entremezclando los tres; pero no será difícil seguirlos, porque nos daremos cuenta enseguida de que ha cambiado el narrador e incluso el tiempo verbal.

También destacaría que la narración es bastante ágil; en algunos momentos los hechos son más pausados, pero en otros estaremos prácticamente todo el tiempo en vilo. Y además el autor ha sabido alternar estos dos tipos de momentos para mantenernos con la intriga de saber qué pasará con Marcus y su atasco escritor, y si será capaz de poner en marcha su nueva novela, teniendo a su editor y a su agente pendientes de él todo el rato y presionándolo sin parar; quién demonios mató a Nola y cómo es que sus restos han aparecido en casa de Harry, si él no hace más que jurar y perjurar que es inocente; pero sobre todo un montón de giros en la trama. Si os gusta la novela negra, seguramente disfrutaréis de esta lectura; si no, siempre os la podéis tomar como una historia de amor un poco tortuosa; y si esto tampoco os convence, puede que os sintáis identificados con el pánico a la hoja en blanco que a veces acecha a los escritores; o con la vida de la gente de una pequeña ciudad; o con el mundo editorial... La historia abarca tantas cosas que es bastante posible que encontréis alguna que os entretenga; o quizá todas, quién sabe. Sin embargo en los últimos capítulos, a pesar de ser los más rápidos de leer, yo diría que hay algún que otro giro un poco traído por los pelos; en algunos momentos me parecía incluso estar viendo una película de estas que ponen en la tele los fines de semana, de las que mi hermana llama "la peli del psicópata de los sábados" y en las que a veces hay escenas que resultan un poco difíciles de creer. Aun así, la verdad es que es una lectura que recomiendo sin dudarlo, e incluso hay algunas frases, diálogos y situaciones que son para reflexionar largo y tendido.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

El juego de Dios - Rosa Villada

Publicación: Novela autopublicada, 2008
Descripción física: 226 p.; ilustraciones de Sergio Bleda
ASIN: B00P9ZWP40
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N VIL jue
Precio: 3,15 euros en Amazon.







LAS MUJERES LIBRES

Este es otro de los libros que me encontré por casualidad cacharreando en internet. No me sonaban ni la novela ni la autora, pero tengo que reconocer que en este caso lo que me llamó la atención fue la cubierta, que me pareció preciosa y además me recordó (con matices) a esas ilustraciones que tanto me gustan de los manuscritos medievales. Después, al leer el subtítulo: las beguinas: espiritualidad y libertad, me quedé con la intriga porque no recordaba haber oído nunca hablar de las beguinas. Así que decidí comprar el libro y ver qué sorpresas me deparaba.

La autora me era totalmente desconocida, pero investigando un poco he descubierto que aparte de tener una cara de estas que te da buen rollo nada más verla, es una mujer de lo más polifacética: nació en Albacete y allí ejerció como periodista durante más de veinte años; cuando en el año 2000 volvió de hacer el Camino de Santiago, decidió cambiar de profesión y dedicarse a la literatura. Desde entonces, ha publicado seis novelas, la última de ellas La partera de almas, que es la continuación precisamente de El juego de Dios; también ha impartido cursos sobre escritura y medios de comunicación, y además ha sido redactora en varios periódicos, comentarista política en tertulias radiofónicas, jefa de prensa del ayuntamiento y presidenta de la Asociación de la Prensa, ambos organismos en su ciudad natal.

La sinopsis de la novela, extraída de Amazon, nos cuenta lo siguiente:
Las beguinas fueron mujeres que vivieron en la Edad Media, dedicadas a la espiritualidad, sin someterse a ninguna jerarquía eclesiástica ni a ninguna norma que no fuera la de su propia conciencia.

La protagonista de esta novela, Valentina del Valle, ingresa como novicia en un convento y, tras conocer a una beguina, Brígida la loca, asume su filosofía de vida y se integra con ella en una comunidad de París. Allí crearán una escuela de escritura para mujeres hasta que tienen que enfrentarse con la Inquisición, que pondrá a prueba sus ideales de amor y libertad.

La hermana Lucrecia, Yago, Nada, Salomón el Alquimista y Moisés el Curandero, son otros personajes de esta apasionante novela que, aunque se desarrolla en el siglo XIV, nos plantea los mismos interrogantes internos que preocupan a la sociedad actual.

La historia de El juego de Dios comienza cuando su protagonista, Valentina, está esperando a que la Inquisición vaya a apresarla para quemarla en la hoguera, por el simple hecho de ser una beguina. Pero ella acepta su destino y además se propone plasmar en un libro la historia de su vida, para que esos hechos no se pierdan en el olvido. Así, nos contará todo, desde el momento en el que ingresa en un convento por imposición de su padre; nadie le ha preguntado a ella si realmente es esa la vida que quiere llevar, pero parece que no hay otra alternativa porque ese ha sido el último deseo de su progenitor antes de morir. Y la entrada de Valentina en el convento no puede ser peor: después de conocer a la abadesa, tiene claro que aquello va a ser un infierno y no cree que vaya a poder aguantar el resto de su vida recluída en ese sitio; para colmo, aunque su padre es copista y se ha molestado en enseñarle a leer y escribir, cosa muy poco común para una mujer de aquella época, al llegar al convento la abadesa le confisca a Valentina sus útiles de escritura, el único recuerdo que le queda de su vida anterior.

La hermana Lucrecia será quien más la ayude a integrarse en su nuevo hogar; Lucrecia entiende perfectamente las inquietudes de Valentina y sabe por lo que está pasando. Pero con su paciencia ayudará a su nueva amiga a descubrir que ni el convento es un infierno, ni la vida es tan terrible como ella cree. Y precisamente porque la vida da muchas vueltas y nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar al día siguiente, la vida de Valentina da un cambio radical cuando un día va al mercado de la ciudad para comprar alimentos, y allí conoce a Yago, un malabarista del que se quedará prendida y del que únicamente sabe que está de paso en la ciudad porque va hacia Santiago de Compostela.

Nos encontramos ante una historia, para mi gusto, muy entrañable, a pesar de que sabemos desde el principio que la protagonista está esperando su muerte a manos de la Inquisición, y eso desde luego no es nada agradable. Pero la forma que tiene la autora de contarnos las cosas nos hará disfrutar de una lectura que a mí personalmente me gustó muchísimo: me gustó la época en la que se desarrollan los hechos, la historia de Valentina y de sus amigas beguinas, la evolución de cada uno de los personajes, a los que tomaremos mucho cariño... Pero sobre todo el planteamiento vital que se hace, y que no es otro que el hecho de que nuestra vida es una gran obra de teatro en la que cada uno es protagonista pero tiene a otras personas que juegan un papel secundario en esa obra; por su parte, cada uno de estos actores secundarios es el protagonista de su propia vida, y cualquiera de nosotros puede ser también actor secundario en la vida de otros, además de protagonistas en la nuestra. Fue un planteamiento que me pareció muy bonito y además muy bien contado; el estilo de Rosa es directo, sencillo, sin florituras lingüísticas, pero al mismo tiempo nos hace plantearnos la posibilidad de comportarnos como las beguinas, unas mujeres valientes que no estaban sometidas a nada ni a nadie, más que a sus propias conciencias; y que expresaban su amor a Dios amando y ayudando a los demás.

Para mí esta lectura ha sido desde luego toda una sorpresa; por el momento ya he apuntado a Rosa en mi lista de autores a los que seguiré leyendo, sin ninguna duda.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Formerio se va de viaje - José Manuel Vergara

Imagen: Amazon.es
Publicación: Novela autopublicada, 2016
Descripción física: 143 p.
ASIN: B006ONJ0Y4
CDU: 821.134.2-31"19"

Signatura: N VER for
Precio: 1,04 euros en Amazon.







LLORANDO DE RISA

Aunque tengo una lista interminable de libros por leer, de vez en cuando me suelo dar una vuelta por un par de páginas web en las que a veces tienen libros en promoción, a precios muy baratos e incluso en ocasiones, durante algunas horas, gratuitos. Fue así como me hice con un ejemplar de Formerio se va de viaje; no tenía ni idea de qué iba, ni tampoco su autor me era conocido. Pero como aunque vaya con retraso sé que siempre me acabaré leyendo los libros que compro, en este caso no podía ser menos; y por fin le llegó el turno hace unos días.

Como digo, el autor me era totalmente desconocido y he tenido que investigar bastante hasta que he conseguido dar con él, tanto en Twitter como en el blog que administra, que curiosamente está dedicado en exclusiva al programa Pekín Express, que me suena sólo de oídas porque no lo he visto nunca; imagino que a los aficionados a este programa quizá sí les interese echar un vistazo. Pero eso me explicó que en algún momento de la novela se hicieran referencias al programa.

La sinopsis de la novela, extraída de Amazon, nos la resume muy brevemente:
Raúl lleva una aburrida vida de oficinista hasta que un día recibe una extraña carta sin remitente que le llevará a vivir la aventura de su vida junto a un acompañante inesperado, Formerio, un personaje irrepetible.
En 2010, José Manuel publicó La ruta de la selva, posteriormente, en 2011, Formerio se va de viaje (con la que además fue finalista en los Premios Albert Langton de Novela y Ensayo 2012), y por último, en 2013, Las tres muertes de Rex T. Martín.

La historia comienza cuando Raúl se queda extrañado porque una mañana, al salir de casa, encuentra en el buzón una carta que no recordaba que estuviera allí el día antes; aunque a mí lo que más me extrañó al leer esto fue que tuviera esa costumbre de abrir el buzón al salir de casa... Como supongo que hacemos todos, él también abre el buzón cuando llega a casa por las tardes, y no recuerda que estuviera allí esa carta, que en realidad es un sobre sin remitente, con unos números que parecen ser un teléfono, y unas palabras que suenan a hindi. Además, ese mismo día en el trayecto en metro al trabajo, Raúl se queda extrañado porque le parece que conoce a la chica de un cartel; curiosamente, ese cartel también "huele" a India, así que después de hacer un par de búsquedas en Google nuestro protagonista decide que, aunque lo más lejos que ha estado nunca ha sido en Toledo, emprenderá la aventura de viajar él solo a la India.

Lo que Raúl no se imagina es que, mientras realiza las gestiones oportunas para viajar, conocerá a Formerio, que finalmente será su compañero de viaje; un viaje de lo más delirante, con diálogos surrealistas y situaciones absurdas y divertidas, que nos arrancarán más de una sonrisa. Y es que Formerio es un poco peculiar, porque la primera impresión que Raúl se lleva de él es que está un poco perjudicado, y cuando Formerio le dice que se dio un golpe en la cabeza pero que su hermano está peor, Raúl no tiene más remedio que preguntarse cómo estará el hermano... Sin embargo Formerio (o si lo preferimos Farmacio, Fornido, Fornicio, porque Raúl no es capaz de aprenderse su nombre), dentro de sus limitaciones, algunas veces tiene una lógica de lo más aplastante. No tienen desperdicio los diálogos que mantiene con Raúl, y de hecho este libro lo fui leyendo en el transporte público y en más de una ocasión hubo gente que se volvió a mirarme porque yo iba literalmente llorando de la risa. También es cierto que tengo la risa muy fácil, y sobre todo las cosas más tontas son las que más me suelen hacer reír, pero es que había ratos que no podía seguir leyendo porque de los lagrimones se me nublaba la vista.

Por supuesto Raúl y Formerio se embarcan en una aventura que no saben cómo va a terminar, porque eso de ir buscando un supuesto nombre y un supuesto número de teléfono en la India no es moco de pavo; pero juntos protagonizarán una búsqueda que nos llevará, tanto a ellos como a los lectores, a conocer un país tan diferente al nuestro como es la India; el autor nos describe los paisajes, las costumbres locales, los olores, la comida... Y algunas de esas descripciones son de lo más gráficas, porque como no podía ser de otra manera, nuestros protagonistas se ven continuamente envueltos en líos de lo más variopinto, y acaban incluso huyendo de unos misteriosos perseguidores. Pero para saber cómo termina la historia, lo mejor es animarse a leer este libro.

Si te apetece pasar un buen rato y echarte unas risas, creo que esta lectura es ideal.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Negro. Crimen en Dubái - Alexander Copperwhite

Publicación: Novela autopublicada, 2016

Descripción física: 102 p.
ASIN: B01APUCKJS
CDU: 821.134.2-31"19"
Colección: Los casos de Francisco Valiente Polillas, nº 1
Signatura: N COP neg
Precio: 0,01 euros en la Casa del Libro.





EL ANTIDETECTIVE

Creo recordar que conocí a Alexander Copperwhite por casualidad, porque vi en su perfil de Twitter que andaba promocionando sus libros. Este me llamó la atención y como el mismo autor facilitaba varios enlaces en los que poder descargarlo, decidí hacerme con él. La sorpresa no pudo ser mayor, porque no esperaba para nada pasármelo tan bien leyendo las aventuras de este detective que es, cuando menos, un poco surrealista.

Hasta este momento no sabía nada del autor, pero investigando un poco descubrí que es de Alcalá de Henares, de padre griego y madre española, y que ha viajado por prácticamente todo el mundo; sin embargo, después de muchos viajes, actualmente reside en un pueblo de Murcia, y fue al volver a España cuando despertó su pasión por la escritura. Si os apetece investigar más, en su página podéis ver todos los libros y relatos que ha escrito.

La sinopsis de la novela que os traigo, extraída precisamente de esta página, nos cuenta lo siguiente:
En su primera aventura, Francisco Valiente Polillas iniciará su carrera como detective y perseguirá a un despiadado asesino en uno de los lugares más lujosos e inhóspitos del mundo. La Nueva York de oriente medio, Dubái. Se verá obligado a luchar cuando menos se lo espera, se enfrentará al carnicero de fin de semana, tendrá que demostrar su valía en cada momento, hasta que finalmente... ¿Conseguirá atrapar al culpable? Que comience la caza…
Leyendo esta sinopsis, posiblemente nos imaginaremos que estamos ante una novela negra al uso; y no iremos muy desencaminados, pero esta historia es algo más. Y es que el detective Valiente Polillas es un tanto peculiar...

La historia comienza cuando Francisco Valiente Polillas está en su casa, en la que vive con su madre; ya desde el principio nos daremos cuenta de que Francisco es un desastre total, aunque seguramente nos caerá bien porque, al menos a mí me lo pareció, es un personaje muy cercano. En realidad podría ser cualquiera de nosotros. Lo que más gracia me hizo de los primeros capítulos fueron las charlas que tienen Francisco y su madre, que hay algunos diálogos que son para enmarcar; hubo más de una vez que solté una carcajada, porque era todo tan surrealista que me tenía que reír con las ocurrencias de los dos. Estas situaciones se repetirán varias veces más a lo largo de la novela, porque aunque Francisco tenga que viajar nada menos que a Dubái para resolver su primer crimen, no puede quitarse de encima la sombra de su madre, a la que tendrá que llamar cada dos por tres para darle explicaciones de todo: si ha comido bien, si se abriga por las noches... En fin, todo lo que uno pueda imaginarse de una madre preocupada por su vástago.

Una vez en Dubái, Francisco tendrá que investigar nada menos que un asesinato que ha tenido lugar en un hotel; para ser alguien que se ha metido a detective porque se le ha ocurrido de repente, igual que podría haberse metido a dependiente de un estanco, no está nada mal que su primer caso sea un asesinato. Pero claro, esto le pasará factura al pobre Francisco; sin embargo siempre tendrá, aunque en este caso sea en la distancia, el apoyo incondicional de su madre, que con su lógica aplastante será en muchos momentos de gran ayuda para el desastre de su hijo. Y también contará con la ayuda de Amed, el hijo menor del empresario que contrata a Francisco para que resuelva el crimen. Al igual que los diálogos de Francisco con su madre, sus charlas con Amed no tienen desperdicio y en muchos momentos incluso no tendremos más remedio que reírnos, porque entre lo desastre que son los dos y la diferencia de cultura, habrá muchísimos malentendidos que nos provocarán al menos una sonrisa y en algunos casos hasta unas buenas carcajadas.

Como veis, no estamos en realidad ante una novela negra tradicional, pero por supuesto sí tiene muchos de sus elementos. Aunque por otro lado, se agradecen esos ratos de humor que a mí al menos me lo han hecho pasar tan bien durante la lectura. Alexander Copperwhite ha supuesto para mí toda una sorpresa, pero desde luego, sabiendo que esta novela es la primera entrega de una saga protagonizada por el mismo detective, no tengo ninguna duda de que estaré pendiente de sus andanzas para leer las siguientes entregas.

Si te apetece una novela negra un poco diferente, creo que disfrutarás de esta lectura.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Pacto de lealtad - Gonzalo Giner

Imagen: Casa del Libro.
Publicación: Barcelona: Planeta, 2015
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 637 p.; 24 cm.
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N GIN pac
Precio: 12,95 euros en Casa del Libro.





 

LOS PERROS DE LA GUERRA

Este libro, como me suele pasar casi siempre, lo tenía esperando su turno desde ni recuerdo ya cuándo, pero por fin hace algunos días pude ponerme con él. Además esta novela ha sido mi estreno con Gonzalo Giner, autor del que no sabía prácticamente nada; pero después de esta lectura ya tengo claro que le seguiré la pista, porque esta primera novela suya que he leído me ha encantado.


Argumento y personajes

La historia comienza un poco antes de que lo haga nuestra Guerra Civil; nuestra protagonista, Zoe Urgazi, se acaba de quedar viuda porque su marido ha muerto durante las revueltas que han tenido lugar en la zona minera de Asturias; al mismo tiempo descubre que él le había sido infiel. Y también, casi al mismo tiempo, su padre es encarcelado. Por si todo esto fuera poco, ve cómo se esfuma la vida que había llevado junto a su marido, y también sus ilusiones de continuar con la carrera de Veterinaria. Y es que también la echan del palacete en el que vivía el matrimonio en Madrid, ya que la vivienda se la queda la familia política de Zoe. A partir de este momento, en la calle y sin ingresos, ella no tendrá más remedio que hacer todo lo posible para sobrevivir en un país en el que el ambiente está cada vez más tenso y enrarecido. También conoceremos a Andrés, el hermano de Zoe, siempre acompañado por su perro, Campeón; a Andrés le asignan una misión a la que tiene que ir solo por lo que se ve obligado a dejar a Campeón con Zoe, así que serán precisamente Zoe y Campeón los que aprenderán a convivir en una España que acabará estallando en una guerra absurda.

Por otro lado, en estos mismos años está teniendo lugar en Alemania el auge del nazismo, como una antesala de lo que posteriormente será la Segunda Guerra Mundial. Y los mandatarios nazis, con Göring a la cabeza, están empeñados en recuperar, sea como sea, viajando a donde haga falta, y a cualquier precio, a una antigua raza de perros a los que tienen previsto entrenar para atemorizar (y cosas peores) a los prisioneros de sus campos de trabajo. Para ello pondrán la tarea en manos de Luther, un eminente veterinario que se ve obligado a ello, ya que no comparte en absoluto las ideas de sus mandatarios. Y por supuesto, yendo de perros la cosa, ya nos podemos imaginar que las vidas de Zoe y de Luther se cruzarán en algún momento.

Mis impresiones

Como, para variar, no recordaba de dónde había salido este libro ni quién me lo había recomendado, al empezar a leerlo me dio por investigar un poco y descubrí que iba sobre la Guerra Civil; y me temo que en ocasiones es mejor no querer saber nada antes de tiempo, porque tengo que confesar que me dio bastante pereza. Ya se han escrito tantas cosas sobre el tema que a veces me da la sensación de que es todo el rato darle vueltas a lo mismo. Sin embargo, lo de que nada más comenzar el libro apareciera un perro fue algo que me llamó mucho la atención; y menos mal que me dio por seguir leyendo, porque ahora ya sé que me habría perdido una novela que resultó que me ha encantado. Y es que en esta historia, los perros son unos protagonistas más: veremos que unos son adiestrados para salvar vidas y otros para quitarlas, pero son protagonistas al fin y al cabo.

Lo de que el autor es veterinario no lo supe hasta el final, cuando acabé la novela y al leer el epílogo vi que es el mismo Gonzalo el que habla de lo maravillosa que para él es su profesión. Sin embargo, hubo momentos de la historia en los que pensé que o bien tenía algo que ver con el mundo perruno, o bien que se había documentado pero que muy bien para escribir la novela; me llamaron la atención muchas cosas: la cantidad de detalles que daba sobre el comportamiento de los perros, las descripciones sobre su anatomía, las características de cada raza e incluso la historia de su linaje y su evolución a lo largo del tiempo, y hasta detalles de radiografías y de intervenciones quirúrgicas... Está claro que un autor se puede documentar perfectamente para escribir una novela sobre cosas que no conoce en profundidad, pero en este caso es que se intuía que Gonzalo tenía cierta relación con los perros y que sabía muy bien de lo que estaba hablando. No sabría explicarlo exactamente, pero en su forma de escribir se aprecia esto perfectamente; seguro que ese detalle no se le escapará a nadie, y desde luego mucho menos a los que tenemos o hemos tenido perro alguna vez. Y en mi caso, además, he conocido por ejemplo razas de las que no había oído hablar en la vida, como el bullenbeisser y el alano; y esto está basado en hechos reales, porque tampoco tenía ni idea pero resulta que los alemanes se dedicaron de verdad a adiestrar a perros de estas razas para conseguir sus objetivos.

A lo largo de la historia iremos conociendo a numerosos personajes; además el autor mezcla personajes históricos reales con otros ficticios, lo que hace la historia más creíble. Aunque en realidad la historia era creíble de todas formas, porque los hechos que describe son en este caso sobre la Guerra Civil española y sobre los inicios de la Segunda Guerra Mundial con el auge del nazismo en Alemania, pero hay cosas que se mencionan aquí y que en realidad podrían estar pasando en cualquier otro lugar del mundo. Eso, unido a que acabaremos cogiéndoles cariño a los personajes (no a todos, por supuesto, pero eso en parte es lo ideal de una novela), hará la lectura de lo más amena. El autor no se decanta por uno u otro bando de nuestra guerra, como sí les ocurre a otros escritores; y es que en este caso, como él dice, en realidad en esta guerra no hubo uno u otro bando sino un tercero en el que estamos incluídos todos, porque todos salimos perdiendo en esta guerra; como en todas las guerras, por otra parte, aunque eso daría para otro debate. Lo que a mí en realidad me ha gustado más ha sido el hecho de que el tema de la guerra se ha tratado desde otro punto de vista diferente, ya que aunque hay personajes de un bando y de otro, buenos y malos, encantadores y odiosos, toda la historia gira en realidad en torno a los perros. Y, entre otras cosas, veremos cómo el libro rezuma esa lealtad que caracteriza a estos animales y cómo, en su inocencia, ellos no entienden esas guerras en las que sí se suelen involucrar los humanos.

Y claro, siendo Gonzalo veterinario, no es de extrañar que se explaye en estos momentos más que en ningún otro; sí hay escenas de guerra, de espionaje, de violencia, de buenos y malos momentos, de amistad... Pero me parece que el autor ha disfrutado muchísimo más escribiendo y describiendo todos los momentos en los que los perros eran los protagonistas, que es prácticamente a lo largo de toda la novela. Y al mismo tiempo que leemos, nosotros (al menos yo, que no tenía ni idea de estas cosas) descubriremos cómo se adiestra a los perros tanto para cosas tan loables como encontrar y salvar heridos en el campo de batalla, como para otras cosas tan horribles como atacar a quienes sus adiestradores les indiquen. A mí me daba un poco de mal rollo pensar en algún momento en el que los pobres perros sufrieran algún daño, y es que siempre lo paso mal cuando alguien sufre. Me da igual que sea una persona o un animal, pero no puedo evitarlo; y en este caso no hubo ningún momento de pasarlo mal, al menos con los perros. Porque tratándose de una novela en la que hay una guerra de por medio, ya nos podremos imaginar que desde luego no será un camino de rosas, para algunos personajes más que para otros. Y desde luego, como siempre digo, los culpables de las guerras somos las personas y no los perros, ni mucho menos, aunque también ellos sufran las consecuencias...

Sin embargo, aunque la mayoría del tiempo los protagonistas sean estos animales, los personajes humanos tienen por supuesto su hueco también. Está claro que quien sea amante de los perros disfrutará más de la novela, o eso creo yo; pero aunque no os gusten los perros, o simplemente aunque os resulten indiferentes, el libro estoy casi segura de que os gustará igualmente. Y es que se trata de una novela muy bien escrita, muy amena, con momentos tiernos, momentos de pasarlo realmente mal con algunas de las situaciones, momentos de emocionarnos con los personajes o incluso de odiar a algunos de ellos con todas nuestras fuerzas... Tanto ellos como las situaciones que viven resultan muy creíbles, y creo que es por eso por lo que resulta tan fácil meterse en la historia; aunque los de mi generación no hayamos vivido en directo la Guerra Civil, seguro que todos hemos escuchado historias de boca de nuestros abuelos (en mi caso, y seguro que en el de mucha más gente, de abuelos de los dos bandos) y habrá detalles y situaciones que nos resultarán muy familiares.


Conclusión

Como decía al principio, no conocía a Gonzalo Giner ni había leído ninguna de sus novelas, pero después de esta creo que vendrán muchas más, porque me ha gustado muchísimo la historia, los personajes, la forma que tiene de contar las cosas... Y además he aprendido cosas que no sabía, y eso es algo que siempre se agradece cuando se lee, o al menos yo lo suelo agradecer.

Si te gusta la novela histórica y además esta época en concreto, seguro que disfrutarás de la novela; si te gustan los animales y específicamente los perros, te encantará verlos de protagonistas porque además te resultarán familiares sus comportamientos y sus reacciones; y si no eres aficionado a la novela histórica y además los perros te dan igual, tendrás ocasión al menos de leer una buena novela. Para mí desde luego ha sido toda una sorpresa este descubrimiento, sin duda.

sábado, 15 de octubre de 2016

Dos gatos y el misterio del Mercado de la Cebada - C.R. Martínez

Imagen: web de la autora.
Publicación: Novela autopublicada, 2012
Título original: Two cats and a chicken shop mistery
Descripción física: 220 p.
ASIN: B00NUGAK2E
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N MAR dos
Precio: gratis en la web de la autora (puedes hacer una donación).




 

GATOS, POLLOS Y VELÁZQUEZ

Si no recuerdo mal, fue una amiga la que me habló de este libro; a ella no le había resultado del todo convincente, pero la verdad es que tanto el título como el argumento me llamaron la atención, así que como estaba gratis para descargarlo en varias webs, decidí que tampoco iba a perder mucho.


Argumento y personajes

El argumento os lo traigo de la propia web de la autora, que por cierto es todo un misterio porque no sabemos bien quién es ni a qué se dedica, salvo que es austriaca:

La acción arranca en una pollería en Madrid, donde Consuelo, una viuda de 62 años, descubre una cara misteriosa en el suelo de su tienda. ¿Es una aparición religiosa? ¿Un complot de la mafia de los polleros? ¿O incluso un fantasma? ¿Es posible que un cambio en el pelaje de su gato tenga algo que ver con todo esto? Su hallazgo la lleva a un viaje inesperado lleno de sorpresas y descubrimientos extraordinarios. Con su humor negro y agudo ingenio, intentará desvelar la verdad que se encuentra bajo la cara y se adentrará en uno de los misterios sin resolver más extraordinarios de la historia española contemporánea. ¿Pero realmente debía descubrir el secreto? ¿Estará llevándola su búsqueda hacia una peligrosa dirección que podría cambiar su vida para siempre?

Como veis, es un argumento de lo más interesante, o al menos así me lo pareció a mí. En pleno mes de agosto, cuando en Madrid hace un calor sofocante y cuesta incluso levantarse por las mañanas para ir a trabajar, Consuelo, nuestra protagonista, se dirige como cada mañana al mercado de la Cebada para abrir su pollería; y una mañana descubre algo que, a pesar de sus miedos iniciales, le hará el verano un poco más llevadero. Al principio da por hecho que se trata de una simple broma y friega el suelo para borrarla, pero se empieza a preocupar un poco más cuando vuelve a la mañana siguiente y se vuelve a encontrar la misma cara en el mismo sitio. Aquí entrará en acción una pitonisa de las que suele haber por el parque de El Retiro, ya que Consuelo llega a pensar que quizá su marido muerto está utilizando la cara de su tienda para ponerse en contacto con ella desde el más allá; también conoceremos al hijo de Consuelo y al "compañero de piso" que vive con ella, su gato Antonio, que a veces parece más bien un mago en el cuerpo de un gato; aunque eso sí, nunca abandona su pompón rosa, con el que juega casi continuamente.

Aprovechando que Madrid en esta época está algo más tranquilo de lo habitual, Consuelo se dedica a investigar este misterio; y es que cualquier excusa es buena para salir un poco de la rutina de todos los días.


Mis impresiones

Por lo general me gusta leer novelas que transcurren tanto en ciudades que no conozco (sobre todo si los lugares están bien descritos) como en ciudades en las que sí he estado; y en el caso de mi ciudad, que conozco bastante bien, me atrae más aún el hecho de que una historia tenga lugar en sus calles, porque me suele resultar todo tan familiar que es como si estuviera viviendo la lectura en primera persona. Y además tenía curiosidad, más aún si cabe, por ver qué sensaciones tenía sobre mi ciudad una persona extranjera; aunque tengo amigos extranjeros que han venido a visitarme, y a través de ellos sé lo que les ha parecido Madrid, al tratarse en este caso de una novela quería saber cómo la autora había plasmado sus impresiones madrileñas. Por eso, porque la reseña que ofrecía la web de la autora resultaba de lo más interesante, y por qué no decirlo, también porque me gustó la portada, me animé a leer este libro que os traigo hoy.

Así, de la mano de Consuelo y de varias de las personas a las que iremos conociendo y que le prestarán su ayuda, iremos desentrañando el caso de la enigmática cara. Y sobre todo, que era lo que más me apetecía, recorreremos multitud de rincones del centro de Madrid; a pesar de que la autora es austriaca, nos queda claro al leer la novela que o bien lleva mucho tiempo en la ciudad y la conoce perfectamente, o que se ha documentado muy bien, o incluso las dos cosas. Y sin embargo, con la buena pinta que tenía esta lectura, que mezcla un poco de misterio con un poco de historia y con un mucho de callejeo madrileño, el caso es que no me ha terminado de llenar del todo. La sinopsis de la web de la autora tenía tan buenísima pinta que me esperaba mucho más; es lo malo que tienen las expectativas, supongo... Y eso que iba avisada por mi amiga, pero bueno.

Hay gente adulta que tiene costumbre de poner a la literatura juvenil en otro nivel, como si fuera menos que la literatura para adultos; no es mi caso, y de hecho he leído novelas juveniles que me han gustado muchísimo más de lo que esperaba. Sin embargo, al leer esta novela me ha parecido que estaba dirigida a un público más joven; no sé si sabría explicarlo bien, pero tanto algunas de las situaciones como el tratamiento de los personajes eran un poco "de andar por casa", por decirlo de alguna manera; a ver si consigo hacerme entender mejor. Claro que también hay que tener en cuenta que en realidad no sé si la autora escribió este libro en su idioma natal y alguien se lo tradujo, o si lo escribió en español y de ahí vienen estas percepciones mías; no es nada fácil escribir en un idioma que no es el tuyo, desde luego, y si resulta que este es el caso de C. R. Martínez, algo así tiene muchísimo mérito. En algunos momentos, viendo la forma que tiene la autora de utlizar algunas expresiones y algunos signos de puntuación, me inclino por pensar que ha sido ella misma la que ha escrito la novela en español; pero como digo no quiero echarle la culpa a ella, no sólo porque podría ser un tema de traducción, sino porque también es cierto que hay autores españoles que escriben en español y que tienen a veces problemas con el uso de la ortografía y la gramática de su lengua materna, la verdad...

En cuanto a lo que comentaba sobre los personajes, intentaré explicarlo un poco mejor. Me dio la sensación (aunque por supuesto puede que me esté equivocando totalmente, pero aquí se trata de dar nuestra opinión) de que la autora nos definió de tal o cual manera, y digamos que no los dejó salirse de ahí; normalmente hay una cosa que me llama mucho la atención de los escritores, y hace un par de días precisamente lo comentábamos en la presentación de una novela, y es que la mayoría de los autores suelen decir que llega un momento en el que los personajes se "rebelan" y acaban actuando por su cuenta. Desde luego no es este el caso, porque los personajes son como son y no se salen de su molde en ningún momento; a veces incluso las reacciones que tienen son o bien totalmente previsibles o bien totalmente incongruentes. Vamos, que hace acto de presencia incluso toda una señora arqueóloga que trabaja en el museo de San Isidro, y resulta que no le chocan para nada las preguntas extrañas que le hace Consuelo... Por eso decía que da la sensación de ser más bien una novela juvenil, porque por lo general en este tipo de literatura digamos que se pueden dar más concesiones en cuanto a situaciones "raras" o que quizá en otro tipo de literatura cuadrarían algo menos. Yo casi que me quedaría con el gato, Antonio, que aunque es muy suyo (bueno, en realidad como todos los gatos), parece que a la autora o bien le hacía más gracia tener un personaje gatuno en su novela y se lo ha currado un poco más, o bien que tiene gatos y se ha dedicado a observarlos con muchísimo detenimiento, porque las reacciones de Antonio son casi las mejor descritas; aunque también es cierto que si tienes gato te resultarán de lo más familiares y predecibles todas ellas.

Lo que no termino de ver claro es eso que se menciona en la web de la autora, en la sinopsis del libro; todavía estoy intentando averiguar dónde están ese humor negro y ese agudo ingenio del que hablan, porque desde luego no me ha parecido a mí que hubiera nada de humor en la historia, ni del negro ni de ningún otro color; es que no recuerdo ni que haya habido algo que me haya hecho sonreír aunque fuera ligeramente, y eso que yo tengo la risa bastante fácil. En cuanto a lo del ingenio pues en fin, eso de que a veces los personajes sean tan listillos y se saquen de la manga cosas que supuestamente han averiguado es algo que siempre me chirría mucho; pero si al que haya escrito la sinopsis le parece que eso es tener un agudo ingenio, pues vale. Otra cosa que me chirrió también bastante, y que me suele poner un poco nerviosa, y a veces incluso hasta de mala leche, fue el final. Me ha pasado infinidad de veces que no lo veía venir y ha sido toda una sorpresa, o que lo intuía y aun así me ha gustado, o que me lo esperaba prácticamente desde el principio y al terminar un libro lo único que ha pasado ha sido que se han confirmado mis sospechas... Pero en este caso me ha quedado una sensación bastante extraña, porque al acabar la novela me pareció que le faltaba algo, que quedaban muchísimas cosas sin explicar del todo, o incluso que a la autora le había entrado un ataque de prisa y había decidido terminar así, casi de sopetón.


Conclusión


Como siempre digo, cada libro tiene su lector y lo que a mí no me ha terminado de convencer puede que a otra persona le entusiasme, así que por si acaso no me decido ni a recomendar la novela ni a no hacerlo; es mejor que cada uno descubra por sí mismo si le convence la lectura o no. Sí es cierto que lo del recorrido por las calles de Madrid es una de las cosas que más me han gustado, porque me encanta esa sensación de ir conocer un sitio hasta el punto de que voy sabiendo en todo momento dónde está sucediendo la acción o de qué lugar están hablando los personajes; en ese sentido sí que le doy buena nota. Sin embargo, todo lo demás no me ha convencido demasiado.

De todas formas, como decía al principio, se puede conseguir de manera gratuita tanto en la web de la propia autora como en Amazon, así que al menos si no os convence tampoco a vosotros, no será la misma desilusión que cuando te gastas una pasta en un libro y luego resulta que querrías utilizarlo para calzar una mesa... Sí es cierto también que la labor de documentación y los datos históricos son fidedignos, no hay que quitarle a la autora el mérito en las cosas que lo tienen. Así que en vuestras manos dejo lo de decidir si lo que para mí se ha quedado en un "quiero y no puedo" a vosotros os aporta algo más.

martes, 13 de septiembre de 2016

El ángel caído - Amelia Noguera

Publicación: Autopublicada
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 170 p.

CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N NOG ang
Precio: 2,99 euros en Amazon.





 
¿ES POSIBLE CAMBIAR EL MUNDO?

Los que pasáis habitualmente por aquí ya sabéis que, desde que descubrí a Amelia Noguera cuando me estrené con su Escrita en tu nombre, he ido siguiendo sus andanzas literarias, que son de lo más interesante. Tenía este libro desde hacía algunos meses esperando su turno para ser leído, pero como siempre, le llegó el momento bastante tiempo después...


Argumento y personajes

La historia tiene dos parejas protagonistas; por un lado tenemos a Irene y a Héctor, que como jóvenes que son están convencidos de que pueden cambiar el mundo. Pero como se han dado cuenta de que por las buenas va a resultar poco menos que una misión imposible, deciden hacerlo por las malas; y ni cortos ni perezosos se unen a una célula terrorista del Estado Islámico. Es Héctor quien se "estrena" primero: para demostrar que va a ser capaz de cometer atentados más grandes, hace estallar una pequeña bomba en un autobús; pero después le tocará el turno a Irene, que por su parte también deberá demostrar que va a ser capaz de meterse en esto...

Y es precisamente con el estallido de esta bomba como conoceremos más a la segunda pareja protagonista; se trata de Fran y Andrea, que se han divorciado recientemente y no sólo eso, sino que Andrea se ha marchado a vivir a otro país, por lo que es con Fran, policía de profesión, con quien se ha quedado Alicia, la hija de ambos. Después del divorcio, Alicia se ha convertido en la principal razón por la que Fran sigue adelante con su vida; lo malo es que ella resulta muerta en la explosión. Y a partir de ese momento, el único sentido que Fran le encontrará a su existencia será localizar al culpable y matarlo. Como lectores, nosotros desde el principio sabremos que ese culpable ha sido Héctor; pero ahora le tocará a Fran averiguarlo.

Por supuesto, a lo largo de la novela nos iremos encontrando a otros personajes secundarios que también tendrán su momento, como la vecina ancianita que sufre porque hay alguien en el parque envenenando a los perros; como el mejor amigo de Fran, que también es policía; como los padres de Héctor, a los que conoceremos de pasada pero enseguida adivinaremos que la relación con su hijo no es buena pero aun así están muy preocupados por él; como una enfermera que aparece un buen día, viendo el mundo y a la humanidad de color rosa, y que tendrá bastante importancia en la historia... Incluso veremos, en varias ocasiones y en más de una forma, el famoso ángel caído cuya estatua está en el madrileño parque de El Retiro. Pero para conocerlos a todos ellos tendremos que animarnos a leer la novela.


Mis impresiones

Siempre que escribo una reseña sobre una novela de Amelia, una de las cosas que menciono es su tratamiento de los personajes; unos están lógicamente más perfilados que otros, pero por lo general Amelia nos los presenta con el suficiente detalle como para que nos hagamos una idea casi perfecta de lo que piensan, por qué motivos hacen las cosas que hacen, cómo son, qué ha ocurrido en sus vidas para que sean así y no de otra manera... Y en este caso, como no podía ser menos, ocurre lo mismo.

Por un lado seremos partícipes de la congoja de Fran por haber antepuesto el trabajo a todo demás y no haber sido capaz de salvar su matrimonio; a veces las personas tendemos a echarnos a nosotros mismos la culpa de que algo (en este caso una relación) no haya funcionado, aunque no sirva de nada y aunque ya sea demasiado tarde. Pero en el caso de Fran es algo con lo que tiene que vivir cada día, porque no hace más que darle a vueltas a cómo habría sido su vida si hubiera sido capaz de vivirla algo menos pendiente del trabajo. Más aún, en ocasiones se pregunta qué habría pasado si hubiera escuchado a su sexto sentido; está convencido de que, de haber hecho caso a su intuición al subirse a ese autobús, su hija Alicia aún seguiría viva. Y en muchos momentos de la lectura me sentí identificada con Fran, aunque también es cierto que hubo otros muchos momentos en los que con gusto le habría dado unos cuantos bofetones. Y es que entiendo perfectamente que hay situaciones en la vida que nos ponen a prueba, y que a veces se nos quitan las ganas de luchar y de seguir adelante... Pero un rato y ya, que eso de pasarse el tiempo compadeciéndose de uno mismo, además de no ser nada productivo, es algo que a mí sinceramente me pone de los nervios. Y muchas veces Fran se queda atascado dándole vueltas a las mismas cosas.

Por otro lado, sentiremos pena por la pobre Alicia, porque yo he conocido de primera mano la sensación de cuando tus padres se divorcian y no es nada agradable, incluso cuando es de mutuo acuerdo. Alicia está un poco confusa, aunque por desgracia tampoco tendrá mucho tiempo de sufrir las consecuencias del divorcio de sus padres porque ya sabemos cómo acaba. Y lo que también haremos, al menos en mi caso, es cogerle un poco de manía a Andrea, su madre; y es que siempre se dice que una madre haría cualquier cosa por sus hijos, y que no se plantearía separarse de ellos. Sin embargo ella se va nada menos que a Brasil, y le vende a Fran la moto de que la niña estará mejor con él y que ya tendrá ocasión de verla cada tantos meses. ¡Meses! Andrea me dio un poco la sensación de ser bastante egoísta y de pensar sólo en ella misma; no me pareció que pensara para nada en su hija. Pero como siempre digo, esto son sensaciones mías y quizá estoy equivocada; nunca se sabe.

En cuando a Héctor, a través de la lectura iremos sabiendo por qué, siendo tan buen estudiante como es, y estudiando lo que le gusta, y llevándose tan bien con Irene, se mete nada menos que en líos de atentados terroristas. Supongo que de jóvenes todos hemos querido en algún momento cambiar el mundo, o hemos soñado con cómo sería la vida si el mundo fuera distinto. Pero a mí me cuesta mucho pensar que una persona joven como Héctor, que tiene toda la vida por delante y unos padres y una novia que lo quieren, tenga tan claro que la única forma de cambiar el mundo es recurriendo a la violencia; o al menos esa es la impresión que nos da. Y bueno, Irene creo que no es del todo consciente del lío en el que los dos se pueden acabar metiendo, que una cosa es querer cambiar el mundo y otra muy distinta tener tratos con el Estado Islámico... Con Irene pasa un poco lo mismo, también quiere cambiar el mundo pero da la sensación de que no tiene del todo claro eso de cometer atentados, por más que se empeñe en decirle a Héctor que sí está perfectamente preparada; creo que a ella en realidad le preocupan más sus estudios y sus exámenes de la universidad. Pero todos en la vida hemos hecho tonterías por amor, y esa es la sensación que me da Irene, que se plantea estas cosas sólo porque tiene un novio guapo, buen estudiante, con el que se lo pasa estupendamente en la cama y que encima quiere salvar al mundo. ¡No se puede pedir más!

Y en este caso me he enrollado un poco más con el apartado de los personajes porque las cosas que hacen y que dicen me han hecho reflexionar mucho. Pero es que en esta novela, más que en las demás que he leído de Amelia, me ha dado la impresión de que la autora está todo el rato poniendo a los personajes a prueba, tirando de la cuerda cada vez más para ver cuáles son sus límites y hasta dónde son capaces de llegar, y sobre todo cuánto son capaces de pensar. Ha sido una sensación de lo más curiosa.

Otro tema es el de la prosa de Amelia, siempre tan cuidada y a ratos incluso tan poética. En esta novela quizá no es tan poética como en otras; es un poco diferente, en algunos momentos no me parecía que estuviera leyendo una novela de Amelia, aunque desde luego sí está igual de cuidada que siempre. Pero por encima de todo, aunque me doy cuenta de que vuelvo al mismo tema, lo que destacaría es el hecho de que la autora desarrolla mucho, muchísimo, el mundo interior de los personajes. Piensan mucho, eso ya lo he mencionado antes, pero hablan poco entre ellos, o al menos no hablan tanto como yo habría esperado. Será que yo soy de hablar para solucionar las cosas, en lulgar de callarme como hacía antes; pero me ha parecido que algunas de las situaciones se habrían podido encarrilar de otra manera si los personajes se hubieran dedicado a dejarse las cosas claras unos a otros.


Conclusión

Una de las cosas sobre las que me ha hecho reflexionar esta novela ha sido la posibilidad de realmente cambiar el mundo. ¿Se podría hacer? Y en caso de poder hacerse, ¿cómo hacerlo? ¿Es el amor el que puede cambiar el mundo, o por el contrario la única manera de cambiarlo es recurriendo a la violencia, como hacen algunos de nuestros personajes? Compartamos o no su punto de vista, al leer esta novela entenderemos perfectamente la forma que tienen ellos de plantearse ese cambiar el mundo; y nos podremos meter en la mente de las personas que ponen su granito de arena, tanto haciendo cosas buenas como otras cosas que nos horrorizan.

Además, en este caso los hechos que relata son tan reales que, con las cosas que están pasando úlltimamente, no podremos evitar pensar durante la lectura que algunos de los personajes podría ser cualquiera de nosotros. Esa esa la facilidad que tiene Amelia para retratar el mundo que nos rodea, haceer que nos metamos en sus historias y en el pellejo de sus protagonistas, aunque en este caso no me haya identificado especialmente con ninguno de ellos.

Si os animáis a leer esta novela, os tocará a vosotros reflexionar sobre si de verdad entre todos podemos cambiar el mundo para hacer de él un lugar mejor, o si son sólo sueños de nuestros jóvenes protagonistas.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Crímenes exquisitos - Vicente Garrido y Nieves Abarca

Publicación: Barcelona: Versátil, 2012
Edición: 1ª ed.
Descripción física: 799 p.; 23 cm.
ISBN: 978-84-92929-52-8
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N GAR cri
Precio: 22 euros en la Casa del Libro.




 

EL ASESINATO HECHO ARTE

Tenía este libro pendiente de leer desde hace ya bastante tiempo; por suerte esta primera etapa de mis vacaciones de verano me ha cundido bastante en cuanto a lecturas, así que aunque vi que la novela era un auténtico tocho, eso no me impidió devorarla en poquísimo tiempo.


Argumento y personajes

La historia comienza con el hallazgo del cuerpo de Lidia Naveira, una chica joven que pertenece a la alta sociedad de La Coruña; lo más llamativo es que el cuerpo es descubierto flotando en un estanque, y vestido y colocado con una puesta en escena tal, que es una copia exacta de un cuadro que representa a la Ofelia de Hamlet. Lo que los expertos no saben es si también se trata de una copia del crimen cometido unos meses antes en Whitby, una localidad del norte de Inglaterra en la que también ha habido un asesinato parecido. La encargada de resolver el caso del asesinato de Lidia será la inspectora Valentina Negro, que junto con su equipo llevará a cabo la investigación. Contará además con la ayuda de Javier Sanjuán, un famoso criminólogo que precisamente está de paso por La Coruña y les echará una mano para resolver el caso; y también acabarán colaborando con Scotland Yard.

De la mano de la inspectora Negro y su equipo, el criminalista Sanjuán y el resto de policías que están trabajando por su parte en Inglaterra, iremos conociendo todos los detalles de la investigación. Y además de adentrarnos en las mentes criminales, conoceremos también infinidad de detalles de los bajos fondos de La Coruña, en esta ocasión y sobre todo gracias a la periodista Lúa Castro, que nos adentrará en ese mundo en el que se mueven todo tipo de personajes a cuál más repugnante, encabezados por Pedro Mendiluce y su esbirro, Sebastián Delgado.


Mis impresiones

Creo que esta ha sido la primera vez en mi vida en la que he leído un libro escrito por más de un autor; me refiero, lógicamente, a literatura, porque en otro tipo de libros sí es bastante habitual que el autor no sea uno solo. Y la verdad es que tenía mucha curiosidad por ver cómo Vicente y Nieves habían resuelto esto; en ocasiones se ve claramente que algo lo ha escrito más de una persona, porque se perciben cambios en el estilo, en el lenguaje, en la forma de contar las cosas... No es este el caso de Crímenes exquisitos, porque desde luego a mí me ha parecido imposible discernir qué partes había escrito cada uno de los autores. De todas formas era mi estreno con ellos así que no sabía nada de su forma de escribir, pero aun así, el resultado final es perfecto porque si no te fijas en que en la portada del libro aparecen dos autores, darás por hecho que lo ha escrito uno solo.

Aunque se trata de una novela negra, la historia toca todos los palos. Lógicamente, se le da más importancia a la trama de los asesinatos y se detalla muy bien cómo se llevan a cabo las investigaciones, cómo se elaboran los perfiles de los posibles asesinos, cómo se coordinan las tareas policiales... Pero también tendremos ocasión de adentrarnos en el mundo periodístico a través de las vivencias de Lúa Castro, a la que he mencionado antes; es la típica periodista que es capaz de hacer cualquier cosa, cualquiera, con tal de ser la primera en conseguir la noticia. Me recordó un poco a Rita Skeeter, la periodista que aparece en las novelas de Harry Potter, e inmediatamente le cogí una manía tal que hasta me ponía casi de mala leche cada vez que la veía aparecer. También nos adentraremos en la mente de un asesino, al que los mismos policías acaban llamando "el artista" porque parece que está obsesionado con convertir sus crímenes en auténticas reproducciones de obras de arte; y esto fue algo que me gustó mucho, porque algunas obras de las que hablan las conocía, pero otras no, y después de leer la novela me entró el gusanillo por investigar para conocer algo más sobre ellas.

Hay también algunas escenas muy desagradables; en cuanto empieza la novela y nos enteramos del hallazgo del cuerpo de Lidia, todo se irá sucediendo a un ritmo vertiginoso, y en algunos momentos incluso pasarán cosas de lo más crueles, sádicas y a veces hasta totalmente increíbles. Se irán alternando las escenas policiacas con las periodísticas, con los monólogos del asesino, con las actividades que se llevan a cabo en los bajos fondos de la sociedad coruñesa, con los tejemanejes inmobiliarios... Todo un cúmulo de situaciones y, sobre todo de sensaciones, que nos harán no poder parar de leer; y es que la novela me enganchó desde la primerísima escena y, a pesar de sus 800 páginas, me duró un suspiro.

Los personajes son bastante creíbles, desde una inspectora que parece la mujer diez pero que tiene sus cosillas; una periodista cuyos escrúpulos parecen no tener fin, y su incondicional fotógrafo que es capaz de cualquier cosa por ella; políticos que hacen la vista gorda a los negocios sucios de algunos empresarios de la ciudad porque ambos saben cosas del otro que prefieren ocultar; policías que sucumben a los sobornos; abogados que son de todo menos defensores de la justicia; gente que se dedica a actividades no precisamente lícitas... Y sobre todo un asesino cuya mente enferma está convencida de que los asesinatos pueden convertirse en obras de arte. Hay un poco de todo, y poco a poco iremos viendo cómo todas las tramas van encajando unas en otras, y se nos van dando todas las explicaciones para que, como lectores, podamos ir desenredando la madeja en la que se convierte esta historia; una historia que nos mantendrá en vilo en todo momento, porque casi no nos darán descanso entre unas tramas y otras, y todo irá sucediendo a un ritmo absolutamente trepidante que hará que no podamos parar de seguir leyendo porque nos podrá la curiosidad de saber qué más va a pasar.


Conclusión

Si te gusta la novela negra y aún no has leído Crímenes exquisitos, yo no me la perdería porque seguro que vas a disfrutar de lo lindo de esta lectura. A pesar de su longitud, las páginas van pasando y pasando casi sin que te des cuenta; además está muy bien escrita, los autores consiguen mantener la atención del lector en todo momento y son capaces de transmitirnos todo tipo de sensaciones, desde miedo o alegría hasta la indignación más grande del mundo con algunas de las situaciones de la historia.

Por el contrario, si el género negro no es lo tuyo, aunque ocupa la mayor parte de la trama siempre puedes centrarte en el resto de temas; todos ellos son de lo más actuales: prostitución, estafas inmobiliarias, abogados corruptos, políticos y funcionarios nada legales... Todos estos personajes, y muchos más que iremos conociendo a lo largo del camino, tienen cabida en la novela. Una novela que, tanto si te gusta el género negro como si no, estoy segura de que no te dejará indiferente.

sábado, 2 de julio de 2016

Sesenta kilos - Ramón Palomar

Edición: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Grijalbo, 2016
Descripción física: 319 p.; 23 cm.
ISBN: 978-84-253-4933-1
CDU: 821.134.2-31"19"
Signatura: N PAL ses
Precio: 16,90 euros en la Casa del Libro.





AL MÁS PURO ESTILO ESPAÑOL

Con tanto lío de lecturas, por más vueltas que le he dado a esto no he conseguido recordar cómo me llegó esta novela. Imagino que, como todas mis demás lecturas en formato electrónico, o bien la compraría en Amazon, o en alguna de mis páginas habituales de libros, o incluso que el propio autor me lo enviara, aunque no me suena que en este caso fuera así; no hay forma de que lo recuerde, pero la verdad es que me puse con él un poco a la aventura, a ver qué pasaba, y resultó que me llevé una sorpresa de lo más grata.


Argumento y personajes

La historia comienza con Charlie y Nene, dos pringadillos de poca monta que se dedican al tráfico de droga a las órdenes de Anselmo Antúnez, a quien todos conocen como Frigorías, más tarde sabremos que debido a su sangre fría. Su "trabajo" es fácil y prácticamente siempre el mismo: Frigorías los manda a la ciudad portuguesa de Oporto, ellos recogen la droga en el sitio convenido y vuelven con el cargamento a Valencia, donde su jefe tiene el cuartel general. Hasta que un día las cosas cambian.

Cada vez que van a Oporto, Charlie y Nene suelen rematar el trabajo viviendo alguna noche loca y emborrachándose; pero esta última vez, aprovechando que Nene cae en la cama casi sin conocimiento después de la cogorza, Charlie decide que ya no va a seguir siendo un Don Nadie y, sin avisar, desaparece y deja a Nene solo en el hotel, con el detalle de que se lleva además los sesenta kilos de cocaína que habían ido a recoger. Cuando Nene se despierta a la mañana siguiente, se vuelve loco buscando a su compañero porque además no recuerda absolutamente nada de lo que ha ocurrido la noche anterior; tan solo sabe que ha vuelto a tener una de sus pesadillas, esas de las que se despierta llorando y empapado en sudor, debido a su pasado como legionario en África. Y cuando vuelve a Valencia para informar a Frigorías de lo que ha ocurrido, todos se pondrán en marcha para localizar a Charlie; la reputación de Frigorías, un hombre conocido por ser frío y calculador, está en juego y eso es algo que él no puede permitir bajo ningún concepto, o le perderían el respeto en este mundillo.

Esta loca búsqueda, en la que iremos persiguiendo a Charlie y a los sesenta kilos de cocaína que ha robado, nos llevará por algunos puntos de la geografía española como Valencia, Madrid y Algeciras; y como ya he mencionado, también por la localidad portuguesa de Oporto y, un poco más al sur, por Tánger. Por supuesto, en este recorrido nos iremos encontrando con otros personajes secundarios, a cuál más surrealista. Quien encabezará la búsqueda de Charlie a las órdenes de Frigorías será Mauro García, alias Tiburón, ya que su marca de la casa suele ser arrancarle a la gente, de un mordisco, el lóbulo de una oreja. Y a través de él conoceremos también a Amapola, que lo comprenderá mejor que nadie y lo ayudará a cambiar su vida; y es que todos son conscientes de que el mundo en el que se mueven no es el mejor, y de alguna manera todos quieren hacer un intento por cambiar la vida que llevan.

Como no podía ser de otra manera, tratándose del mundo de las drogas, era lógico que apareciera más gente que se dedica a los trapicheos en este mundillo; pero sin duda los mejores de todos, para mi gusto, son el Marqués, un patriarca gitano que está al mismo nivel que Frigorías en cuanto a fama; y dos de sus sobrinos, Arturito y Yeyo, que son los que ayudan a su tío a resolver los distintos embolados en los que uno se suele meter cuando se dedica al tráfico de drogas...


Mis impresiones

Ahora que por fin he conseguido vencer a la maldición del libro a medias y si una lectura no me convence la dejo de lado sin remordimientos, confieso que cuando empecé a leer esta novela estuve a punto de dejarla en las primeras páginas, porque no estaba segura de que me fuera a convencer la historia. Pero fue sólo la impresión de esas primeras páginas, porque decidí continuar para ver si mejoraba la cosa, y vaya si lo hizo; ya casi no pude dejar de leer porque, fue avanzar la historia un poco más, y tenía que seguir adelante para saber qué les iba a ocurrir a los protagonistas; a todos, porque como veremos es una novela con un buen número de personajes que son prácticamente igual de importantes.

Además, el autor ha sabido retratarlos perfectamente; de todos ellos iremos conociendo poco a poco pinceladas de su carácter, sus motivaciones, las razones por las que actúan de una manera y no de otra, las aspiraciones que tienen en su vida... No es una vida nada fácil, desde luego, porque aunque personalmente nunca he estado metida en el mundo de las drogas, imagino que tiene que ser un estrés continuo pensar que estás tratando con gente que no se detiene ante nada y que en cualquier esquina te pueden pegar cuatro tiros; o que si no andas con ojo, puede ser que tú mismo termines igual de mal que los yonquis que te compran droga y que acaban muertos por una sobredosis; o que la policía puede que acabe capturándote... Pero a lo que voy es a que los personajes son totalmente creíbles; ya digo que personalmente no he tenido nunca nada que ver con el mundo de las drogas, pero sí recuerdo perfectamente que en los años 80 era muy habitual en distintos barrios de Madrid ver yonquis por la calle, e incluso alguna que otra vez he visto a más de uno pincharse a plena luz del día. Y más o menos estaban todos cortados por el mismo patrón que los personajes que aparecen en la novela: las pintas que tienen, el ambiente en el que viven y se mueven, y desde luego su forma de hablar y su vocabulario; si eres de las personas que se escandalizan por oír o leer tacos, mejor ni te acerques a esta novela porque el lenguaje que utilizan la mayoría de los personajes no es precisamente poético.

La novela se lee muy rápido porque el ritmo de la historia es de lo más ágil, y no dejan de ocurrir cosas continuamente, a cuál más descabellada y delirante. Unos de mis momentos preferidos, o los que más me hicieron reír, fueron los protagonizados por Arturito y Yeyo, los que mencioné que son sobrinos del Marqués. Esos dos hermanos que van de traje, con sus patillas en plan Curro Jiménez, y que se santiguan y se encomiendan a Camarón cada vez que van a realizar cualquiera de los encargos que les hace su tío, protagonizan pasajes memorables. Y desde luego la forma en la que el autor retrata a los clanes gitanos es, simplemente, genial.


Conclusión

Fue toda una sorpresa descubrir esta novela. Y desde luego me alegro de no haberme dejado llevar por las impresiones que me provocaron las primeras páginas, porque si la hubiera dejado a medias está claro que me habría perdido una lectura de lo más acertada. Por lo general suelo ir más a lo seguro porque hay autores con los que ya tengo claro que voy a acertar, pero me gusta que de vez en cuando me pasen cosas como esta, que llega una novela a mis manos, ni recuerdo cómo ni de dónde, y me llevo sorpresas así.

No tengo ni idea de cómo serán el resto de novelas de Ramón Palomares, y tampoco soy muy de leer recopilaciones de artículos periodísticos (sólo en alguna ocasión he leído los de Pérez-Reverte y los de Pedro Simón), pero quizá a este autor le dé una oportunidad porque la verdad es que, después de leer Sesenta kilos, tengo curiosidad de ver cómo es su estilo literario en otros ámbitos. Lo que sí tengo claro es que ha conseguido escribir una novela auténticamente española, y es que las cosas que ocurren, cómo ocurren y por qué, y sobre todo quiénes las protagonizan, está claro que sólo puede ser en un país como España. Y es que todos los personajes y todas las situaciones nos resultarán tan familiares que no podremos evitar identificarnos con ellas, aunque sólo sea un poco, y desde luego aunque no tengamos nada que ver con el mundillo en el que se mueven nuestros protagonistas.

Para mí, desde luego, esta lectura ha supuesto una auténtica sorpresa de lo más agradable, así que sólo puedo deciros que si os gusta el género negro, seguro que vosotros también disfrutaréis de la novela; y si el género no os gusta, al menos podréis disfrutar de una aventurilla frenética, surrealista y en algunos momentos hasta romántica y divertida. Y es que también en el mundo de los bajos fondos hay amor y humor...

jueves, 16 de junio de 2016

Donde aúllan las colinas - Francisco Narla

Edición: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Planeta, 2016
Descripción física: 251 p.; 24 cm.
ISBN: 978-84-08-14101-3
CDU: 821.134.2-31"20"
Signatura: N NAR don
Precio: 19,95 euros en la Casa del Libro.






AMOR LOBUNO, CODICIA HUMANA

Los que soléis pasar por aquí, ya sabéis de mi predilección por la obra de Francisco Narla desde que, de forma totalmente casual, descubrí sus novelas. La que os traigo hoy es la última que ha publicado; debería haberse lanzado en 2015, pero la fatalidad quiso que en fechas cercanas a la publicación nos llegara la noticia del trágico accidente de Germanwings en los Alpes franceses; como el suceso, con un piloto suicida de por medio, tenía bastante que ver con el argumento de Caja negra, una de las novelas anteriores de Francisco, su editorial decidió aprovechar el tirón y reeditarla. Así que Donde aúllan las colinas se quedó esperando (y nosotros, sus pobres seguidores, también) hasta que por fin vio la luz hace poco más de un mes.


Argumento y personajes

En la contraportada del libro se nos muestra el siguiente resumen:
En Hispania la guerra civil ha terminado. Roma está en manos de un solo hombre: Julio César. Pero su ambición no tiene límites, y conoce un lugar en las colinas del norte donde se guarda un secreto que garantizaría el poder que ambiciona. Y hasta la ancestral Galicia envía a un grupo escogido de legionarios que, haciéndose pasar por alimañeros, acabarán con los lobos que merman el ganado de las tribus locales. Sin embargo, algo saldrá mal.
La última loba preñada es acorralada. Y el lobo no tendrá piedad con los hombres que han matado a su compañera. Los perseguirá hasta el corazón de la misma Roma y truncará los planes secretos de Julio César.
Como veis, la historia es una sola pero tiene dos tramas: por un lado está Julio César, que se encuentra en el apogeo de su carrera militar y política pero, como les suele pasar a los políticos (también ahora), no se conforma con haber ganado una guerra civil y persigue metas más altas. Esta trama es la que mejor retrata la codicia humana: el objetivo del general romano es encontrar la ubicación exacta de las minas de oro que sabe que hay en Galicia, y para ello no dudará en enviar a aquellas tierras a un grupo de sus hombres, liderados por el centurión Lucio Trebellio Máximo, que se harán pasar por alimañeros para exterminar a los lobos que están diezmando los rebaños de la población local. Pero en realidad lo que pretenden es trabar amistad con los lugareños para que les revelen el lugar en el que se encuentran esas minas. Cainos es uno de los hombres de Lucio, que ha sido elegido por ser trampero e hispano; conoce a la perfección los bosques gallegos, el oficio de trampero y por supuesto a los lobos, por lo que será el primero en sospechar que los planes previstos se van a torcer un poco...

Por otro lado está la trama del lobo, la que narra a la perfección cómo son el carácter y las costumbres de este animal tan injustamente juzgado, casi siempre por desconocimiento. Si en la trama anterior destaca por encima de todo esa codicia tan característica de los humanos (después de esta lectura le cogí más manía, si cabe, a Julio César), en esta encontraremos el polo opuesto: es la historia de un lobo que tiene sed de venganza porque los hombres se lo han arrebatado todo: a su pareja y a sus futuros cachorros, ya que recordaremos que la loba estaba preñada en el momento en el que le asestan ese lanzazo mortal. Y el lobo, si es necesario, perseguirá a sus enemigos humanos hasta el último rincón del mundo porque ya no tiene nada que perder.


Mis impresiones

En el encuentro que Planeta organizó el pasado mes de mayo con motivo de la publicación de la novela, unos cuantos administradores de blogs literarios nos reunimos una tarde con Francisco en un local madrileño, para intercambiar impresiones sobre la lectura (quienes ya habían leído la novela) y para charlar de manera distendida con el autor, como si fuéramos unos cuantos amigos en una tertulia literaria. Fue una velada de lo más interesante y Francisco, entre otras cosas, nos contó que esta novela, a pesar de ser la más corta, era la que más difícil le había resultado escribir, principalmente porque ya sabemos que uno de los protagonistas es un lobo y, aunque él vive en tierra de lobos y los conoce muy bien, no quería humanizarlo; creo que es es todo un reto para un escritor conseguir novelar algo así, y además conseguir que para los lectores resulte creíble. Sin embargo, él ha superado el reto con creces; son preciosas las descripciones que hace en los momentos en los que el protagonista es el lobo: lo que siente, lo que huele, lo que escucha, lo que teme... Por supuesto en estas partes no hay diálogo, y es que el lobo se comporta como un lobo y no como un animal humanizado; lo que vemos y sentimos a través del lobo es totalmente real: miedo por saber que los hombres están al acecho, amor incondicional por su pareja, dolor inmenso tras perderla, y unos terribles deseos de venganza.

Yo tenía mucha curiosidad por leer una novela que, sin ser del género fantástico, tuviera como protagonista a un animal; además en el caso del lobo tenía más ganas aún, porque aunque no he nacido en tierra de lobos como el autor, mi padre sí, y recuerdo bien las historias que él me contaba sobre lobos cuando yo era más pequeña. Y del mismo modo que me emocionaba escuchando las cosas que mi padre me contaba, me he emocionado conociendo al lobo protagonista de la historia. Es precisamente de una de estas historias de lobos, que le llegó a Francisco, de donde salió la idea de esta novela; además se sabe que Julio César estuvo en España y se sabe que los romanos explotaron durante años las minas de oro del noroeste de nuestro país, así que ¿por qué no situar la historia en aquel momento y en aquel lugar?

Siempre que escribo una reseña de una novela de Narla menciono su uso del lenguaje, y por supuesto esta vez no podía ser menos; como siempre, es un lenguaje cuidado hasta el más mínimo detalle, un lenguaje en algunos momentos poético, elegante en otros, incluso rudo cuando hace falta... Pero, por encima de todo, es un lenguaje que emociona y que es capaz de transmitirnos todo tipo de sentimientos, desde el temor de Cainos porque sabe que el lobo no parará hasta vengarse, pasando por la indiferencia de Julio César por todo lo que no sea la consecución de sus propios planes, hasta el inmenso dolor de nuestro lobo cuando asume que no podrá hacer nada por su pareja. Ese momento en el que llega a la orilla del mar y se pone a corretear persiguiendo las olas, vuelve la vista atrás para jugar con su loba, y de repente se da cuenta de que ella ya no está, es una de mis escenas preferidas, y desde luego una de las que más me hizo llorar...

Otra cosa que caracteriza a las novelas de Francisco es que con ellas siempre tenemos ocasión de viajar, en este caso a la Roma imperial y también a Galicia; además, cuando leí Donde aúllan las colinas, hacía tan sólo unos días que había vuelto de un viaje precisamente por tierras gallegas y leonesas; y al leer el fragmento en el que los romanos hablan de elegir la montaña que van a malherir para conseguir oro (la técnica que empleaban para extraer el oro de las montañas era bastante agresiva), rememoré de nuevo esos paisajes tan espectaculares y llamativos que había visto en Las Médulas. La novela es muy corta, sobre todo si la comparamos con las anteriores, pero a pesar de su brevedad hay pasajes tan bonitos que yo, personalmente, releí algunos varias veces. Los capítulos son cortos, con títulos de lo más sugerente y, al principio de cada uno, esas huellas de lobo que se acercan más a su destino según avanzamos con la lectura.

Acostumbrada a otras novelas de Narla que tienen unas mil páginas, tengo que confesar que esta me cautivó pero se me acabó tan pronto que me habría encantado que fuera muchísimo más larga. Sin embargo, tiene a su favor que me hizo reflexionar muchísimo; en algunos momentos no pude evitar recordar lo que decía el protagonista de la película Entrelobos: Los animales son mejores que las personas... Y también a su favor está el hecho de que es de las lecturas que dejan huella; hace días que la terminé y todavía sigo paladeando algunos de sus pasajes...


Conclusión

Me gusta que las novelas que leo me transmitan algo; y no sólo me refiero a que me gusten, sino a que al terminar de leerlas no me quede con la sensación de haber perdido el tiempo porque la lectura no me ha aportado absolutamente nada. Puede que me haya sentido identificada con algún personaje, o que haya querido matar a otro, o que haya sufrido o me haya divertido con ellos; el caso es que, al terminar de leer un libro, me sienta en cierto modo triste porque la historia ha acabado y me habría gustado que durara más. Esto es precisamente lo que ocurre con las novelas de Francisco, que siempre te dejan con ganas de más.

En más de una ocasión le he oído decir que, en todos sus escritos, siempre pone alma, corazón y vida; y tengo que añadir que todos sus escritos me han gustado. Pero si con Assur me hizo reencontrarme con mis queridos vikingos y viajar por tierras gallegas (literalmente, porque mientras lo leía andaba por Galicia y aproveché para visitar algunos de los enclaves que aparecen en la novela), con Ronin me descubrió el Japón medieval y una parte de la historia de España que conocía muy poco, con Caja negra me tuvo en vilo constante, y con Los lobos del centeno me dio a conocer secretos y leyendas de su Galicia natal, con Donde aúllan las colinas ha conseguido nada menos que hacerme sentir, más que nunca, ese alma, ese corazón y esa vida que siempre pone en sus novelas. La última vez que nos vimos, me dijo: Esta es la mejor novela que he escrito. Y personalmente, me he emocionado escribiendo esta reseña casi tanto como leyendo la novela, así que no puedo más que darle la razón.